Las palabras tienen dueño
Daniel Vicente Carrillo - 30-05-2006 02:24:03 | Categoria: General
El antisemitismo cristiano de la Edad Media fue lamentable como apartheid, aunque no puede compararse al antisemitismo nazi, que dio lugar a un exterminio sistemático. O no debe compararse, al menos, en tanto que cristiano.
En primer lugar, porque el antisemitismo es más viejo que la Iglesia Católica, partiendo con gran virulencia en Occidente del Imperio Romano, atenuándose en los siglos a venir y resurgiendo al finalizar el feudalismo. En segundo lugar, porque -salvo excepciones como la de la "limpieza de sangre"- era la fe judía la que se cuestionaba y no la raza. En tercer lugar, porque negar la divinidad de Jesús llegó a significar tanto como destruir los fundamentos mismos de todo el orden político existente y era constitutivo de herejía. En cuarto lugar, porque la condición de judío no impidió a muchos aspirar a altos puestos y alcanzarlos.
Ahora bien, ese clima orquestado de desconfianza, desdén y maltrato que se cernía sobre el judaísmo europeo (similar al que podía haber sufrido un comunista en los EEUU de McCarthy) contribuyó a que cuajasen en el populacho actitudes opuestas a la enseñanza de Cristo; o medidas políticas radicales como su expulsión de España (con todo, la tolerancia y el pluralismo son valores predominantemente postmodernos). No es extraño que el agravamiento de las hostilidades contra los "asesinos de Cristo" coincida con la gestación del Estado absolutista: personal -encarnado en el Rey cristiano- y unitario.
Añádase a esto que los nazis eran más fríos de lo que imaginamos. Llevaron al límite la noción de enemigo sin la que el Estado es incapaz de sobrevivir, pero en lugar de cifrarlo en la ley (a modo de criminal o hereje, según tipos objetivos) lo fijaron en la estirpe, materializada en el pueblo ario a través de una suerte de absolutismo plebeyo. No odiaban de forma ciega, sino que se aprovecharon del aislamiento religioso y social seculares de los judíos europeos para experimentar con ellos un proyecto de servidumbre a gran escala. Dicho proyecto estaba reservado igualmente a los eslavos bajo influencia soviética.
En suma, comparar a la Iglesia o a la jerarquía católica con el gobierno más genocida de todos los tiempos es, además de un anacronismo injusto, un ejercicio de mala fe y de nula finura histórica, propia de protestantes ultras, sionistas y -no hay dos sin tres- ateos anticlericales. Que son, paradójicamente, ideologías con mucha más sangre y caos a cuestas que la Iglesia en sus dos mil años de recorrido. En ellos, es cierto, se produjo un absolutismo nefasto, mas transitorio, extraño a la substancia evangélica; mientras que el nazismo representa el espíritu democrático de la soberanía popular (preconstitucional), el espíritu moderno nacionalista (precosmopolita) y el espíritu dialéctico de la lucha de clases, los tres anticristianos.
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La gente tiende a olvidar el hecho de que Hitler era un ferviente devoto de las enseñanzas de Jesús. Y la alianza que el gobierno nazi tuvo con la Iglesia Católica, ¿quedó en la nada? ¿fue borrado de la memoria de los creyentes? Altamente conveniente. Esta comparación entre el antisemitismo cristiano y el nazi no tiene sentido, ya que estamos hablando prácticamente de lo mismo.
Aún así, me preocupa el hecho de que este texto tiene como único propósito defender el antisemitismo cristiano.
Gracias por hacerme ver que todavía queda gente enferma en la actualidad. Una lamentable noticia, pero igual, gracias. Conozco mucha gente cristiana y, si todos piensan así, desde esta noche voy a empezar a dormir con un ojo abierto...Comentario de NeoZab hace 2 años y 25 meses











