Apóstatas de la vida
Daniel Vicente Carrillo - 13-05-2006 15:18:37 | Categoria: General

A raíz del suicidio asistido de Jorge León se ha venido comentando mucho esta frase lapidaria de su doliente pluma:
En cuanto hay esperanza se pierde la posibilidad de pensar racionalmente y enfrentarnos a nuestra muerte, libres y sin miedos.
Resulta tan escalofriante como falaz. Este hombre no se enfrentó a la muerte de forma "libre", sino aquejado de una grave enfermedad que hizo mella en sus fuerzas. Tampoco lo hizo "sin miedos", pues obviamente temía seguir viviendo. Por último, no abandonó la "esperanza". Esperanza en un descanso que no llegará nunca, si está en lo cierto el materialismo; o que, de ser verdadera la tesis contraria, quedará truncada por el postrer acto de debilidad y autodesprecio del paciente.
La excepcionalidad del caso de Jorge León es relativa. Los enfermos de cáncer podrían relatar experiencias peores. Todos los que lleguen a viejos, en fin, pasarán por una agonía similar tarde o temprano, que será susceptible de extenderse más o menos dependiendo de su estado de salud y los cuidados recibidos.
No, no se trata de regular el ¿derecho? a decidir sobre la continuidad de la propia vida, que es el opuesto lógico al derecho a decidir cómo queremos desarrollarla. Ambos están en pugna. Regular uno de ellos significa limitar el otro; no sólo para un caso en concreto, sino para todos los que se le asemejen.
Además, aquí se valora sólo el sufrimiento derivado (aunque no exclusivamente) de un padecimiento físico. ¿Y qué hay del que dimana de una obsesión psicológica, de una psicosis o de un trauma? ¿Qué autoridad nos arrogaremos para detener la mano homicida que, según "criterios científicos", determine que cierta persona ha llegado al punto sin retorno de la tristeza, al abismo que conduce a la muerte moral, a la desvalorización irreversible del individuo?
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Ninguna, ninguna autoridad para detener nuestra mano, si es a nosotros mismos a quien hiere.
Comentario de dErsu_ hace 3 años y 43 meses
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Recomiendo la relectura de este artículo:
http://justicia.bitacoras.com/archivos/2005/08/28/...Comentario de irichc hace 3 años y 43 meses
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Piensa ahora en el "derecho" a vender sus órganos de un padre desesperado porque no tiene con qué alimentar a sus hijos. Debe convivir a diario con la hambruna, con la punzante mirada cadavérica, con el torturador debilitamiento, con las horribles hinchazones del estómago desnutrido. El sufrimiento moral que le causa esta situación es innegable. Quizá no haya ninguno mayor, pues duele más el mal ajeno que el propio cuando lo sobrellevan los seres queridos. Entonces, ¿acaso no podrá venderse completamente, corazón incluido, si teme que con un riñón y dejando una boca de más no baste para salir adelante?
Comentario de irichc hace 3 años y 43 meses
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En otra parte:
Para ellos es lo mismo que uno decida elegir lo que ellos no aceptarían elegir a que se obligue a todos a hacerlo. Para estos seudodemócratas, la libertad implica la obligación de cumplirla. Su libertad a algo implica que tiene que ser así.
Es bueno que alguien llame a las cosas por su nombre. En efecto, la eutanasia o suicidio no es un derecho, sino una libertad. Puede llevarse a cabo mientras no afecte a las libertades o a los derechos de otros. Pero, al carecer de fines públicos, no puede ser regulada positivamente, por lo que toca acogerse al principio general de que todo lo que no está prohibido está permitido.
El sexo es una libertad, el matrimonio es un derecho. La adopción es una libertad (en los aspirantes a padres), la patria potestad es un derecho. La opción de morir es una libertad, la de vivir es un derecho. Si convertís las libertades en derechos, haréis que los derechos se tornen libertades. Es decir, que se desregulen.
Muchas libertades son conceptualmente contradictorias entre sí. Mi libertad a morir no se contradice en la práctica con tu libertad a vivir, pero tu derecho a vivir sí entraría en colisión con un hipotético derecho a morir que se me concediera.
El Estado no puede regular una cosa y su opuesta porque ello atenta contra la igualdad y la seguridad jurídica. Implica, además, una falta de coherencia flagrante en las políticas sociales, como si los ricos contribuyesen más que los pobres por el IRPF, pero luego éstos tuvieran menos ayudas para conseguir vivienda. Al margen de que, regulándolo todo, entraríamos en una dinámica totalitaria.
En resumen: en lugar de hacer dos normas contradictorias que enloquezcan la jurisprudencia, el Estado optará por no hacer ninguna.Comentario de irichc hace 3 años y 43 meses
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Si considerar el morir como una libertad; supongo que entenderás la petición de que se despenalice la colaboración con el suicida (es decir, facilitarle los medios, x ej; el vaso con la pajita).
Adelantandome a tu posible objeción; no sólo defiendo dicha despenalización para con enfermos "graves"; sino para con cualquier persona a la que un perito en mentes humanas (psiquiatra, psiólogo); diagnostique como lucido y capaz.
Comentario de Metzger hace 3 años y 43 meses
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Matarse es una libertad como lo es vender tus órganos. No perjudicas a nadie, pero, si contemplamos aquí límites de orden público, ¿por qué no con la eutanasia? ¿No son indisponibles derechos como la vida, la salud, la integridad corporal, la libertad, la igualdad, la capacidad de obrar, la intimidad o la filiación?
Comentario de irichc hace 3 años y 43 meses
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Lo que se persigue no es a quién vende su organo; sino a quién lo compra.
Y así; me parece razonable que se persiga a quién mata a otro; pero no a quién facilita los medios paraque uno mismo se mate.
A fín de cuentas los derechos nos protegen de terceros; nunca de nosotros mismos. Por lo tanto entiendo su indisponibilidad (indisponibilidad relativizada; ya que siempre entra en choque con otro derecho; la libertad individual); como la imposibilidad de renunciar a la protección que nos ofrece frente a terceros; no a la obligación de convertirnos en esclavos de nuestros propios derecos.
Un saludo.Comentario de Metzger hace 3 años y 43 meses
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Tres cosas.
Primero:
¿No creen que toda cosa natural, no debe ser impedida ni prolongada?
Quiero decir, no hay voluntad en un bebé; por ello sería un crimen impedir su nacimiento, tal y como que alguien pida la eutanasia y se le niegue: éste, al menos posee ya las facultades para optar por su integridad, y en especial, cuando se tiene alguna enfermedad incurable.
No sé tú, pero este tema no pueden equipararlo con el aborto, aunque afirmen que el derecho a la vida se deba respetar desde su concepción (que estoy de acuerdo) hasta la muerte, que ustedes crean la correcta. Tendría que preguntarles qué es “natural”.
Segundo:
¿Habrá una blog que hable por entero de esto, además de tus archivos?
Tercero:
Felicidades. No quería ponerlo en tu último post, pues no lo creí adecuado.
Diana es muy bonita… supongo que se parece a la madre…
Comentario de Javier hace 3 años y 43 meses
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Gracias, Javier. Se parece a mí de bebé, pero en fino. No hay ningún problema en que comentes ese post.
Sobre el blog: no sé cuánto durará éste ni el tiempo que tendré para actualizarlo cuando le den el alta médica a mi mujer y además deba seguir trabajando en lo mío. Ahora bien, la idea es hacer de él un librito. Ya iré contando.Comentario de irichc hace 3 años y 43 meses











