Ciencia y creencia
Daniel Vicente Carrillo - 24-04-2006 03:31:14 | Categoria: Debate

Sé que hay infinidad de blogs y páginas hispanos dedicados a combatir lo paranormal o sobrenatural, a diseccionar fenómenos que se analizan como aberraciones del intelecto y a clasificarlos a modo de embustes velados o patentes. Ahora bien, confiando en su buen hacer podríamos incurrir en un autoengaño no menos grave, que es la falacia cartesiana de considerar inexistente todo lo que no es analizable por mí aquí y ahora. Quien así actúa no sólo contraria a la fe, sino al avance del conocimiento objetivo. De manera semejante, erraba por negligencia el astrónomo ptolemaico al despreciar todas las observaciones que contradecían su sistema; y desbarraba con cierto dolo intelectual al torturar y desfigurar a éste para hacerlo acorde con la realidad.
Hablaré a propósito de la demonología y de los casos de exorcismo, presentes en algunos medios de comunicación y piedra de escándalo para los escépticos más sectarios, que lo son sólo de nombre. Porque, antes de enfrentar este tipo de supuestos, lo primero que debe preguntarse uno es si cree o no en los demonios. Si no cree en ellos, es racionalmente imposible que encaje en una cadena de fácticos una interpretación que los presuponga: la excluirá por sistema. Sin embargo, nadie puede demostrar que los demonios no existan, tal y como están definidos, a saber, como agentes psíquicos sin cuerpo craso. Luego la actitud pretendidamente escéptica no está bien fundamentada si no abandona o justifica el apriorismo.
Mi punto de vista, resumido en pocas palabras, es que, a partir de determinada cantidad de indicios ciertos, es más antieconómica y, por ende, más milagrosa la explicación ordinaria que la extraordinaria. Dejando al margen la Biblia (Mc. 16:17) y mi condición de creyente, aplicaría sin dudarlo la Navaja de Ockham en favor de los soi-disants escépticos si no hubiera posesiones, o si éstas pudieran explicarse mejor desde el aparato conceptual psiquiátrico. Pero el problema es que las hay y se explican de forma insatisfactoria.
Es preciso aclarar que una posesión no es un fenómeno religioso, esto es, cultural en sentido propio. Es -salvo que se presuponga fraude- un estado de consciencia alterado y destructivo. Lo religioso, en cambio, entra en la esfera de lo consciente no patológico; de lo moral y lo inmoral, si se quiere, aunque las inmoralidades recurrentes puedan presentar rasgos enfermizos. Lo dicho también vale para el caso límite. Los accesos místicos son potenciaciones momentáneas del intelecto, experimentadas con emoción dentro del orden; no espasmos de una psique amputada y fuera de madre.
Así pues, las facultades mentales y la experiencia religiosa pueden estudiarse sin solapamiento en sus respectivas disciplinas. Mas las posesiones, si son auténticas, no caen en el ámbito de investigación de ninguna de ellas. La cuestión, entonces, es: ¿se trata de ataques histéricos, de una sobreactuación histriónica? ¿O más bien de un endemoniamiento que obliga a presuponer la existencia de un agente psíquico extraño?
Creo que el modo más fácil de averiguarlo es interrogando a esa persona. Existen respuestas que un histérico no puede dar, o no es coherente que dé. Si bien uno puede pararse y decir: "El poder de la mente nos es desconocido. Es posible para un ser humano trastornado el conocer el comportamiento típico de un demonio según la demonología y reproducirlo fielmente durante períodos muy dilatados en el tiempo; y es posible también que se deje sugestionar sólo ante símbolos religiosos, mostrando una mezcla de fobia y apaciguamiento alternativos, propios de personalidades desdobladas". Pero a mí este proceder típico, por lo demás asintomático e intratable desde la ortodoxia médica, me parece más increíble desde una perspectiva estrictamente psiquiátrica que el hecho mismo del endemoniamiento. Es abusivo presuponer tanto poder en la mente, expresado en acto sin más a través de estímulos vulgares. Y es absurdo hablar de conspiración a esta escala.
Por este motivo, entre otros, creo en los demonios; igual que creo en los ángeles; igual que creo en los milagros; igual que creo en Dios. No atento contra la lógica en ninguno de estos puntos y, dentro de los datos que se me aportan, empleo la Navaja.
Es justo lo que hacen los exorcistas cuando rechazan casos que, bajo la apariencia de endemoniamientos, son meros trastornos explicables por vía psicoanalítica o desde cualquier otra forma de prospección neurológica. No actúan como el curandero que entra allí donde debería estar el médico, proponiendo remedios en su lugar, sino que van al caso perdido, al que excede a la metodología. No ya a la técnica, como curar un cáncer, algo que será posible en el futuro, sino -insisto- a la metodología, es decir, a los presupuestos mismos de aplicabilidad de una rama del saber.
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Qué, que como ya hay físicos leyendo el blog, te metes con la sicología y la psiquiatría?.
Te vamos a procesar por herejía, por poner a Ockham y su pecaminosa navaja, por encima de Dios, que, para que lo sepas, negaba que La Existencia del Altísimo se pueda demostrar mediante la razón, cuando todo Físico Católico sabe que la razón está supeditada a Dios.
Y deja de utilizar la puñetera navaja, en latín o en arameo o como se te ponga en las narices para justificar al Elevado cuando no entiendes algo de ciencia, que al parecer está fuera de tu alcance. Usa la biblia como todo el mundo antes de que te metamos fuego.Comentario de Fisicos Católicos Sin Fronteras. hace 2 años y 29 meses
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solo existe la existencia, asi fue y asi será, y ello carece de dioses o demonios.
Comentario de rojo hace 2 años y 29 meses
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Reproduzco un debate acontecido en otra parte:
¿Qué fenómeno esperas percibir para constatar la existencia de un demonio, tal y como ya lo he definido? ¿Qué demostración, racional o empírica, darías por buena?
La demostración efectiva bajo condiciones controladas de todos los aspectos que se atribuyen a la posesión demoníaca. Es decir, levitación, xenoglosia, capacidad del diablillo en cuestión de identificar el agua normal de la bendita, la materialización de objetos, la telekinesis, pruebas de doble ciego con crucifijos en cajas selladas (el diablo debería sólo reaccionar cuando se le acerquen cajas que oculten crucifijos y no estrellas de David o escudos del Osasuna)... el número es tan grande como afirmaciones delirantes hace el religionismo cristiano sobre las diabluras.
Es interesante tu criba, bastante más que la calderilla de tus comentarios anteriores, pero creo que te conformas con muy poco y que le concedes al Diablo (el padre de la mentira) una veracidad que no merece.
La paradoja que señalo en mi escrito es que los "escépticos" presuponéis un gran poder en la mente de aquellos que en apariencia sufren una alteración psíquica. Yo le concedo menos poder a esa mente y contemplo la plausibilidad de postular otra distinta, de naturaleza demoníaca.
Te pondré un ejemplo. Si un niño de seis años y -según se cree- sin más educación que la normal para su edad, al que yo interrogase convenientemente, fuera capaz de explicarme la teoría de la relatividad y mecánica cuántica avanzada, yo tendría dos opciones para juzgar su actitud: a) es un genio incomparable, mil veces mayor que cualquiera del que se tenga noticia o b) alguien le ha "soplado" la lección para que la recite de memoria. A medida que avanzara en mi interrogatorio contaría con más motivos para inclinarme por la opción "a" o por la "b", dependiendo de la agilidad y coherencia que mostrara en sus respuestas.
Volvamos a los endemoniados. Si una presunta "posesa" de escasa edad y con síntomas lo bastante graves y seguidos como para desestimar la hipótesis del fraude, responde de forma solvente, en pleno desorden psíquico, a preguntas que es prácticamente imposible que sepa un lego en demonología, puedo pensar que: a) efectivamente está posesa, o b) su mente tiene una capacidad de deducción sobrehumana, angélica.
Perdonad que os diga, pero a mí lo segundo me parece más milagroso. Y es lo que vosotros, "escépticos", creéis; porque tampoco podéis demostrarlo.Comentario de irichc hace 2 años y 29 meses
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¿Por qué sólo dos opciones? Se me ocurren muchas más, a saber:
- Es un producto de ingeniería genética
- Es un mutante dotado del poder de la telepatía
- Es un alienígena procedente de un oscuro planeta del último confín de la Galaxia
- Es un alienígena procedente de otra Galaxia
- Es un ser procedente de un Universo paralelo
- Es un robot humaniforme, sujeto a las tres leyes de la robótica
- Es un robot humaniforme, pero no está sujeto a las leyes
- Es la reencarnación de Einstein, o Niels Bohr, o del mismísimo Asimov
- Es un elfo, pero de una raza especial especializada en relatividad
- Le ha sido trasplantado el cerebro
- Y muchas, muchas más.
Daniel, ¿me puedes explicar cuales son las razones por las que los “escépticos” como tú rechazáis estas alternativas perfectamente coherentes?
Comentario de FC hace 2 años y 29 meses
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¿Te ríes de mí? La opción "b" sigue siendo más probable.
Comentario de irichc hace 2 años y 29 meses
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Ah, perdón. No lo sabía, ¿Me puedes calcular la probabilidad? No es que desconfíe, claro. Seguro que sabes.
Comentario de FC hace 2 años y 29 meses
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Cómo no. Recuérdamelo dentro de un mes.
Comentario de irichc hace 2 años y 29 meses
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Ok. Esto me recuerda a otra posibilidad, aún más probable, se trata de un niño de seis años hiper mega evolucionado, que ha venido del futuro en una máquina especial del tiempo.
Hawking en "El universo en una cáscara de nuez" dice que es posible, y como los casos favorables de aquí al infinito son, también, infinitos, la probabilidad es muy alta. Si me apuras, alomojó es mayor que uno y todo.
Sinceramente, yo estaba convencido de que la hipótesis de los elfos era la más probable, pero esta me gusta más.Comentario de FC hace 2 años y 29 meses











