Naturalismo e imperialismo moral
Daniel Vicente Carrillo - 17-04-2006 01:23:46 | Categoria: Autor

Chesterton. Ortodoxia.
La filosofía de mi tiempo se complacía particularmente en concebirlo todo como obra de expansión y ensanche. Herbert Spencer hubiera pasado un mal rato si alguien se hubiera atrevido a llamarle imperialista, y es lástima que nadie lo haya hecho; sin embargo, lo era, y del más bajo tipo. Fue él quien popularizó esa despreciable teoría de que la enormidad de nuestro sistema solar debía imponerse a los dogmas espirituales del hombre. ¿Por qué ha de someter un hombre su dignidad al sistema solar mejor, por ejemplo, que a una ballena? Si el argumento de magnitud prueba que el hombre no es la imagen de Dios, entonces la ballena puede ser la imagen de Dios: una imagen algo disforme, y que pudiéramos considerar como un retrato impresionista.
Es completamente pueril argumentar que el hombre es más pequeño que el cosmos, porque el hombre siempre ha sido pequeño, aun comparado con un árbol cualquiera. Pero Herbet Spencer, en su imperialismo desconsiderado, todavía insistirá en que, por algún extraño modo, el universo astronómico nos ha conquistado y anexionado. La verdad es que ha hablado de los hombres y de sus ideales en el tono en que se expresa el más insolente unionista respecto a los irlandeses y sus ideales. Hizo de la mente humana algo como una pequeña nacionalidad. Y todavía se reflejan sus funestas influencias en los más ingeniosos y honorables científicos contemporáneos; particularmente en las primeras novelas de Mr. H. G. Wells. Muchos son los moralistas que han exagerado al pintar las perversidades de la tierra; pero Mr. Wells y su escuela exageran las perversidades del cielo. Alcemos los ojos a las estrellas, que de allá procederá nuestra ruina, parecen decirnos.
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