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Justicia Geométrica

La justicia está en boca de todos y en la mente de muy pocos. ¿Sabemos lo que es cuando nos preguntan?

La doble vacuidad de Marina-I



"Abandonemos este lugar, no fuera que los mismos baños nos corrompiesen por bañarse en ellos Cerinto, enemigo de la verdad" (San Juan).

* * *

La "teoría de la doble verdad" no es nueva, al menos nominalmente: parte -como se sabe- de Averroes y de las corrientes de pensamiento que llegaron a hacerse eco de la misma. Por ella se establecen dos mundos paralelos e irreconciliables: el de las luces naturales que buscan la utilidad para la vida terrena, y el de la revelación de lo que hay que creer para salvarse.

Leibniz, por contra, mucho más sutil en la conceptualización, habla de "verdades de hecho" (empíricas, mostrables pero indemostrables) y "verdades de razón" (analíticas, demostrables). Entre las últimas encontramos, a su vez, una nueva subdivisión que distingue entre las verdades que se pueden mostrar, porque tienen un correlato físico o geométrico, y las que no son susceptibles de representarse, ya que aluden a nociones metafísicas como el Ser necesario, la creación o la mónada. Finalmente establece que de éstas algunas son deducibles y otras deben tenerse por axiomáticas o aceptarse por mera certeza moral, esto es, por conllevar más probabilidad que sus opuestas.

Otro autor moderno del que Marina bebe descaradamente y sin reseñarlo, salvo que algún lector suyo me haga ver lo contrario, es Dilthey. Ahora bien, Dilthey jamás estableció una jerarquía entre las ciencias de la naturaleza y las ciencias del espíritu. Para él eran complementarias, como se puede comprobar en infinidad pasajes, de los que destaco el siguiente:

"Si la comprensión es fundamental para las ciencias del espíritu, el análisis gnoseológico, lógico y metodológico del conocimiento es una de las tareas principales para la fundamentación de las ciencias del espíritu. (...)

Todos están recluidos -por decirlo así- en su conciencia individual; ésta es individual y comunica su individualidad a toda captación. Ya el sofista Gorgias expresó este problema de la siguiente manera: si hubiera un saber, el que lo supiera no podría comunicarlo a nadie más. Para él, sin duda, el pensar mismo se agota con este problema. Ahora hay que resolverlo. La posibilidad de captar algo ajeno es uno de los problemas más profundos de la teoría del conocimiento. ¿Cómo puede una individualidad lograr un conocimiento objetivo y de validez universal a partir de una ajena e individual expresión de la vida dada sensiblemente? La condición, a la que se vincula esta posibilidad, se encuentra en el hecho que -en ninguna expresión ajena individual- puede aparecer algo que no esté contenido también en la vivencialidad captadora. En todas las individualidades existen las mismas funciones y los mismos componentes, y las disposiciones naturales de los diversos hombres se distinguen sólo por los grados de su fuerza. El mismo mundo externo se refleja en sus imágenes representadoras. Se debe incluir, pues, una capacidad en la vivencialidad (...)".

Se aprecia el enorme abismo que separa el proyecto de investigación y cimentación diltheyano, en vistas a una ciencia universal e integral, del pseudofenomenológico y pseudopersonalista campo de Agramante mariniano, que sólo pretende confundir para favorecer al relativismo sofístico dentro del marco de contención del consenso hegemónico.

En resumen, la subordinación entre verdades que fija Marina no es ni averroísta ni dltheyana. Es una estratagema para remozar con escasa finura el totalitarismo rousseauniano del contrato social, que convierte al individuo en rehén inerme de la voluntad general y orgánica del sistema. Un panorama, pues, que no deja de ser prometedor para los gobiernos que, siguiendo fielmente a Maquiavelo, tienen la conservación del poder por única razón de existencia.

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PS: Una cosa más. Se menciona a las "verdades privadas" como aquellas cuya evidencia es intransferible. Me pregunto: ¿Qué hay más incomunicable que el dolor? Y ¿existe algo más subjetivo que la compasión? ¿Encontraréis a un hombre capaz de convencerme, si yo recelo y le tengo por gran mentiroso, de que realmente sufre? ¿Y si en vez de un hombre es un androide insensible a cualquier vejación, pero programado para fingir lo contrario? ¿Puede, en otro sentido, compadecerse alguien en mi lugar o demostrarme de algún modo que debo aplicar la misericordia a los asesinos de mi familia? La respuesta es negativa en ambos casos.

Perfecto. Acabáis de dejar sin fundamento la eutanasia (basada en el dolor ajeno) y la abolición de la pena de muerte (según las compasivas medidas de reinserción social).

Referencias

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  1. [...] La doble vacuidad de Marina-II Daniel Vicente Carrillo - 04-04-2006 18:07:36 | Categoria: Debate La confianza que tengo en una persona es una verdad privada, que se funda en dos evidencias: estoy seguro de mi confianza, y estoy seguro [...]

    Referencia de Justicia Geométrica hace 2 años y 30 meses

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