Ateísmo y derecho natural-IV
Daniel Vicente Carrillo - 31-03-2006 20:52:16 | Categoria: Autor

Compárese con Spinoza.
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Marqués de Sade. Antología.
El único crimen real del hombre es trastornar el orden de la naturaleza: intentadlo, veréis que os será imposible, pero en contrapartida podréis destruir una provincia, porque este crimen, según vosotros, desde el momento en que la naturaleza os lo permite, sólo conduce al cumplimiento de sus intenciones; además, los remordimientos, al destrozaros, no reparan el mal que habéis hecho a los demás y os harían mucho daño a vosotros.
"Es nuestro orgullo, dice Montesquieu, lo que nos impide sentir nuestra pequeñez y lo que hace, pese a que nuestra pequeñez sea tangible, que queramos ser contados en el universo, figurar en él, ser un objeto importante en su seno. Imaginamos que la pérdida de un ser tan importante como nosotros degradaría toda la naturaleza y no comprendemos que un hombre más o menos en el mundo, que todos los hombres juntos, que cien millones de tierras como la nuestra sólo son átomos sutiles y desatados, indiferentes para la naturaleza".
Atormentad, pues, aniquilad, destruid, masacrad, quemad, pulverizad, fundad, variad bajo cien mil formas todas las producciones de los tres reinos [vegetal, animal y humano], no habréis hecho más que serles útiles. Habréis cumplido vuestras leyes, habréis cumplido las de la naturaleza, porque nuestro ser está demasiado limitado, es demasiado débil para que podáis cooperar en otra cosa que al desorden general, y que lo que denomináis desorden sólo es una de las leyes del orden que desconocéis y que falsamente habéis llamado desorden porque sus efectos, aunque buenos para la naturaleza, os perjudican u os contrarían.
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