Crítica de la función del sacrificio vicario en el protestantismo
Daniel Vicente Carrillo - 11-03-2006 01:50:30 | Categoria: General

1) Los patriarcas a los que Cristo rescató del Hades ya eran inmortales por hallarse allí, no hubo recreación de su ser. Luego, su condición eterna no fue un resultado del sacrificio de Cristo, sino de la naturaleza misma del alma y del cuerpo humanos (la resurrección se extiende a buenos y malos).
2) Los patriarcas en el infierno, además, fueron inmediatamente salvos en virtud de su fe y de sus obras, y sólo mediatamente en virtud del sacrificio de Jesucristo.
3) Así, si nos salvamos por la fe en Jesucristo y por las obras de misericordia que de ella nacen; si los que no tienen fe en Él o, teniéndola en un modo imperfecto, no obran en consecuencia, no son salvos; entonces el sacrificio de Cristo no es determinante para nuestra salvación, sino que lo es su fe perfecta en Él.
4) Ahora bien, si el sacrificio vicario es superfluo para determinar quién se salva y quién no, aunque sea condición de posibilidad para los que se salvan por la fe perfecta; si dicha fe podría habérnosla concedido Jesús desde el cielo (como hizo con Pablo), sustituyendo la encarnación, pasión, resurrección y ascensión por cualesquiera otros milagros; entonces todos sus hitos terrenos tienen un objetivo distinto al de la salvación inmediata del género humano: ese objetivo es la fundación de una Iglesia universal, visible y mediadora, fuera de la cual nadie puede ser salvo. De lo contrario el sacrificio del Hijo de Dios habría sido ineficaz e inexplicable.
Además, Dios tenía buenos motivos para querer fundar una Iglesia distinta a la preexistente:
En primer lugar, para renovar con su autoridad la Alianza frente a la corrupción farisea.
En segundo lugar, para extenderla a todos los pueblos (en palabras de Juan Bautista "hacer de las piedras hijos de Abrahán").
En tercer lugar, para vincularla a la razón, oponiéndola a las falsas filosofías de hombres.
En cuarto lugar, para promover una hermandad verdadera partícipe de sus misterios.
Pero sobre todo para mostrarnos el camino de la inmortalidad, como único Ser soberano sobre la muerte, y levantar el velo de las Escrituras, que Él mismo dictó y sólo Él conocía en espíritu y con claridad meridiana.
Eso no habría podido hacerlo Dios, salvo obrando un milagro continuo, desde el cielo y sin encarnarse, o por medio de simples profetas que le representasen imperfectamente.
La Iglesia, entonces, es sólo un medio para lograr esto último, frente a lo cual todo lo demás es subsidiario. Pero un medio válido hasta el fin de los tiempos: el único medio, pues no hay salvación fuera de la Iglesia.
Se demuestra: ¿Qué significa "evangelio"? Significa "buena nueva". Fijaos bien: "buena" porque conduce a la salvación; "nueva" porque nunca antes se había dado, al menos de una forma general para toda la humanidad. Luego, con anterioridad al evangelio, esto es, antes de Cristo, no hay salvación: la promesa permanece oculta en la carnalidad de la letra.
Ahora bien, ¿puede alguien, tras la ascensión de Jesús, salvarse sin conocer al Mesías? ¿Se puede participar de la resurrección de la carne sin haber dado fe de la misma? En otras palabras: ¿Es posible estar fuera de la Iglesia y no estar en contra de la Iglesia? La respuesta es no, en absoluto: "El que no está conmigo, está contra mí". Fuera del cuerpo místico no existe salvación segura, pues es éste y no otro el llamado a resucitar al fin de los tiempos.
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