Definir la materia
Daniel Vicente Carrillo - 13-02-2006 18:07:36 | Categoria: Autor

Leibniz. Conversación de Filareto y Aristo.
ARISTO: ¿Pero no te parece que la suposición de la destrucción de la extensión, que entraña la del cuerpo, prueba que el cuerpo no consiste sino en la extensión?
FILARETO: Esto prueba solamente que la extensión entra en la esencia o la naturaleza del cuerpo, pero no que constituya toda su esencia. Un poco como en el caso de la magnitud, que entra en la esencia de la extensión, pero no basta para ella, dado que el número, el tiempo y el movimiento tienen también magnitud y, sin embargo, son diferentes de la extensión.
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Insisto, por tanto, sobre lo que acabo de decir: que la extensión no es otra cosa que un abstracto, y que exige algo que sea extenso. Tiene necesidad de un sujeto, es algo relativo a ese sujeto, como la duración. Presupone incluso algo anterior en ese sujeto. Presupone alguna cualidad, algún atributo, alguna naturaleza de ese sujeto que se extienda, se expanda con el sujeto y se continúe.
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De esta manera, la extensión, cuando es el atributo del espacio, es la difusión o la continuación de la situación o de la localidad, al igual que la extensión del cuerpo es la difusión de la antitipia [impenetrabilidad] o de la materialidad. Pues el lugar está tanto en el punto como en el espacio, y, en consecuencia, el lugar puede carecer de extensión o de difusión, pero la difusión en simple longitud produce una línea local dotada de extensión. Pasa lo mismo con la materia; esta se halla tanto en el punto como en el cuerpo, y su difusión en simple longitud produce una línea material. Las otras prolongaciones o difusiones en anchura y en profundidad forman la superficie y el sólido de los geómetras y, en una palabra, el espacio en el lugar y el cuerpo en la materia.
(...)
En fin, para ir más adelante, soy de la opinión de que no solamente la extensión, sino también el cuerpo mismo no podría ser concebido independientemente de otras cosas. Así, habría que decir o bien que los cuerpos no son substancias, o bien que el ser concebidas independientemente no conviene a todas las substancias, aun cuando ello convendría solamente a las substancias. Pues el cuerpo, al ser un todo, depende de otros cuerpos de los que está compuesto y que forman sus partes. Sólo las mónadas, es decir, las substancias simples o indivisibles, son verdaderamente independientes de toda cosa creada concreta.
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¿Qué es la materia? Entre sus propiedades inherentes están la resistencia, la extensión, la energía, el movimiento y la diversidad. Afirmar que la propiedad esencial de la materia es el volumen es un error de bulto. Por un lado, es posible un universo en dos dimensiones. Por el otro, las representaciones abstractas de no volúmenes son materiales.
Si en lugar de "volumen" se hubiera dicho "extensión", sería más cierto, pero no totalmente cierto. Ésta es una de las características de la materia. Sin embargo, no es la principal, a saber, la impenetrabilidad o resistencia, que permite que el movimiento pasivo exista y evita que la materia flote en el vacío. En definitiva, lo único real en la materia es esta "materialidad" o cualidad impenetrable que encontramos por doquier.
Ahora bien, la extensión es siempre extensión de algo. No puedes decir que la extensión se extiende, porque es un absurdo. ¿Qué se extiende, entonces? Lo impenetrable. Luego hay algo impenetrable e inextenso, con un sitio pero carente de forma, que es capaz de causar o de actuar en armonía con fenómenos; fenómenos que como tales ocupan un espacio y un tiempo.
La materia no es una substancia, si definimos esta noción como lo que puede entenderse por sí mismo. Habida cuenta de que la materia, es decir, cualquier cuerpo, remite a una infinidad de cuerpos adyacentes, no puede considerarse substancial.
Por lo demás, de acuerdo con añadir a la definición los conceptos de energía, movimiento y diversidad, inherentes a la materia.
Después de leer estas líneas del texto leibniziano procede preguntarse cómo puede ser impenetrable algo inextenso. Y uno se topa con la siguiente paradoja: Las mónadas son materia, ya que están en todas partes; no hay ni una mínima porción de extensión sin mónadas. Las mónadas son, pues, el lleno absoluto, y no obstante son inextensas. Pero ello no significa que sean, por su función, nulas (dado que proyectan fuerza); ni, por el lugar, inmateriales (puesto que acompañan a la materia); ni, por la naturaleza, materiales (habida cuenta de que no interactúan con nada físico).
La materialidad extensa consistiría en la cualidad de impenetrable de lo inextenso -la mónada, sin puertas ni ventanas- transmitida pasivamente a razón de sucesiones de movimientos que, junto con la percepción y la apercepción, integran el proceder activo. Ahora bien, la mónada no puede permanecer ubicada en lo que ella hipotéticamente genera, la extensión misma, antes del acto generador, acaecido en el tiempo. De manera que extensión y mónada coexisten acausalmente y por creación intemporal, pese a vincularse de forma recíproca según las apariencias.
En resumen, se afirma que la materia es extensa, pero no sólo extensa. Está formada de mónadas inextensas. Luego ¿es extensa e inextensa? No, ya que la función de la mónada es constituir la materia, sin que pueda decirse que ésta sea nada en concreto. La clave es saltar de la afirmación "la materia es h o es b" a la negación rotunda: "la materia no es".
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Comentarios
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Dos cosas: la mónada está hecha de "algo" o de "nada". Como es de algo, este debe ser de un tipo de materia altamente desarrollada, pues las propiedades de la materia, no se han descubierto del todo ¿o si?...a menos que sepamos todo lo que hay en el universo...
No podemos hablar de algo "infinito, inextenso, indivisible", etc...Comentario de Javier hace 2 años y 32 meses
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La mónada no está "hecha" (participio): la mónada hace o, mejor dicho, es un "haciendo" (gerundio), el principio de la acción.
Comentario de irichc hace 2 años y 32 meses
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Más:
Una mónada no puede cambiar en su ser, pero sí en lo que es accidental en ella, léase el grado de deseo, percepción o apercepción. Y te preguntarás qué es su ser. Pues es la correlación determinada de percepciones y pensamientos que le sucederán desde su creación hasta el fin, suponiendo que alguna vez termine. Es decir, en su ser está la razón de su cambio.Comentario de irichc hace 2 años y 31 meses
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¿Asociarías el término "mónada" con "alma" o "espíritu"? Me refiero al ser humano, claro. O más directo, ¿lo asociarías con "esencia", la esencia de cuanto existe?
Comentario de Javier hace 2 años y 31 meses
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Agrego:
Si "mónada" es sinónimo de "esencia" o "espíritu", estarías hablando lejánamente de un "panteismo" cristiano (decir que toda materia tiene un "principio de acción")
Si no lo es, estarías diciendo que también el alma, el espíritu, etc, en la concepción cristiana, está constituida de "mónadas", y por tanto, también la supuesta alma NO es esencial, sino destructible, compuesta, tan vulnerable y maleable como el cuerpo mismo.Comentario de Javier hace 2 años y 31 meses











