Ad absurdum
Daniel Vicente Carrillo - 11-02-2006 02:46:35 | Categoria: Politicastros

La mejor ética es la que no está escrita, parecen decirnos los burócratas mientras regulan el tamaño del agujereado de los botones de camisa. No los agobiemos con leyes, que para eso están los reglamentos. Que hagan lo que quieran, o sea, lo que se les deje.
Va quedando meridianamente clara la mentira. Por un lado hay que reducir el papel de las religiones en el ámbito público, esto es, en el ámbito de la responsabilidad común y el interés general. Por el otro, maximizar las libertades a la par que se acotan los derechos. No es un fenómeno aislado. El derecho al trabajo se convierte en libertad de empresa; el derecho a la educación pasa a ser libertad de elegir centro; el derecho a la familia, libertad sexual; el derecho a la vida, libertad de morir. Pues bien, añádase ahora que el derecho a una moral se torna libertad de pensamiento y de opinión. ¿De pensar y de opinar qué? Lo que nos dejen.
Estos lunáticos nos van a dejar muy poco. A pesar de las apariencias. Concedamos: Se puede blasfemar a cualquier escala mientras reduce la libertad religiosa al cerco invisible de lo privado. Libertad de degradación, por si las Inquisiciones. Concedamos: se establece una excepción a esta regla cuando el ofendido empuña la ametralladora y quema embajadas. Concedamos: como enmienda a la primera disposición, en adelante desaparecerán del ágora tanto la apología y el proselitismo devotos como el escarnio y el sacrilegio. Ergo, fuera libros religiosos e irreverentes de las bibliotecas públicas. Desterrados por igual, si es que la libertad absoluta y sostenible, la diarrea jurídica, se compadece con la lógica. Pero no es así, por desgracia. Una sociedad donde la religión integre sólo lo doméstico, los dioses lares, es una sociedad tan enajenada como una teocracia, por inculta y supersticiosa.
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El desembocamiento en los estados laicos ha sido debido a que las religiones -los religiosos- habeis tratado de imponer vuestras verdades privadas a propios y extraños, supeditando la razón a la convicción. No importa cual religión es la verdadera, sino qué conjunto de normas éticas -y más restrictictivamente legales, hacen posible la convivencia justa. Y esto no lo revela la fe, sino la realidad del devenir del mundo.
Comentario de Incordio hace 2 años y 31 meses
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El derecho natural no se basa en la palabra revelada, pero sí en la religión. Es imposible darle crédito si , en lugar de un sistema de valores superior a todo consenso, se toma como patrón "la realidad del devenir del mundo", ya que 1) la realidad no es nada "a priori", con lo que no puede legislarse su definición y 2) no es nada "en sí", ergo carece de substancia moral.
Comentario de irichc hace 2 años y 31 meses
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Bah!. Irich ve enemigos donde no los hay. En los estados llamados occidentales.. ¿En qué se diferencia la ética laica de la ética religiosa judeo-cristiana?. En nada salvo en la omisión de los símbolos y en la mística que envuelve su origen y justificación. Dios en la versión religiosa, la sociedad en la versión laica. Pero como, al menos en nuestro caso, la sociedad está impregnada hasta el tuétano de la metafísica religiosa resulta que el bien y el mal , crimen y castigo tienen los mismos referentes básicos.
Incluso cuando se presentan campos, como ocurre en la bioética, que no fueron previstos por nuestros venerados y sapientes ancestros, el referente ético no se encuentra en las verdaderas necesidades de la sociedad sino en lo que opinan nuestros pastores. Así, hay que pedir perdón por indicar que el empleo del condón sería conveniente para evitar las enfermedades sexuales, por usar anticonceptivos, por la fecundación in vitro, por abortar, por sedar a los enfermos terminales... “Problemas” éticos que ni deberían plantearse resultan en controversias interminables debido a las neurosis religiosas inducidas por nuestros guías espirituales autoproclamados. Alienación pura y dura.
Comentario de GatoQ hace 2 años y 30 meses
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No puede negarse que la moral se ha secularizado en gran parte y, lejos de desaparecer vencida por la ilustración (que no es necesariamente inmoral ni anticristiana), ha muerto de éxito. Pero existe el peligro de olvidar las premisas y regresar a la barbarie.
Con respecto a sedar a enfermos terminales, yo al menos no lo considero éticamente problemático. Si van a morir en breve, nada hay que conservar, salvo la dignidad mínima hasta que llegue la fecha.Comentario de irichc hace 2 años y 30 meses











