Higiene lingüística, o cómo invertir los hechos
Daniel Vicente Carrillo - 09-02-2006 16:03:36 | Categoria: Politicastros

El director de un periódico regalado fija en su blog una distinción muy exquisita, paradigma de las trampas del lenguaje. Se trata de separar a los islámicos de los islamistas.
En los comentarios alguien se pregunta:
"¿Deberíamos distinguir, entonces, entre "católicos" y "catolicistas"?".
Pero no ha lugar al prurito, aunque pretenda ser irónico. Para eso lo políticamente correcto ya ha estipulado el término "ultracatólico" o, en círculos más instruidos, "ultramontano". El primero es absurdo (no hay nada dentro del catolicismo que esté más allá de éste) y el segundo es anacrónico, al remitirnos a disputas medievales entre el Papado y la Corona. Con lo que en la actualidad con ellos viene a designarse al católico más o menos consecuente, defensor de posturas iusnaturalistas, en oposición al católico nominal, que no es "ultra", pese a simpatizar con los curas guerrilleros; que probablemente no sabe ni lo que es, pero que está magníficamente centrado según la incolora mirilla de Arsenio.
De modo que recuérdese: el binomio "islámico-islamista" nos sugiere que el Islam es por regla general tolerante, con excepciones puntuales, algo diametralmente opuesto a su realidad social; mientras que "católico-ultramontano", valiéndose de una perversión de significados explicada ya, indica exactamente lo contrario, a saber, que el catolicismo es esencialmente papista, cómplice de la jerarquía -hasta aquí se antoja obvio- y, por consiguiente, incívico y antidemocrático (en la peor de las acepciones, la de "estar dentro y en contra"), lo cual no se corresponde con ningún país del mundo a día de hoy.
Ya entrados en materia terminológica, diferenciemos entre integrista, fundamentalista y fanático:
a) Integrista es el que lleva a la práctica todas las reglas morales y preceptos de su religión. Ser integrista sólo será malo si se admite que tales reglas lo son también. Con todo, no hace falta ser integrista para considerarse católico, siempre que se mantenga una fidelidad básica y persista la voluntad de enmienda.
b) Fundamentalista, en segundo lugar, es el partidario de la interpretación literal de la Biblia. Luego no es católico se mire como se mire.
c) Fanático, por último, es el que no admite la libertad de conciencia en el otro, lo que normalmente resulta concomitante con basar la propia fe en premisas irracionales y no susceptibles de crítica. Tampoco es característico de católicos, en especial tras el Concilio Vaticano II, ni se encuentra en el Evangelio nada que pueda respaldar con solvencia dicha postura.
La fe católica relativiza el poder del conocimiento para acceder a Dios, pero no niega ese conocimiento. Así, el teólogo puede admitir que el ateo esté en lo cierto al invalidar sus razonamientos, ya que de ello no se sigue la inexistencia de Dios, que no pende de razonamiento alguno. El ateo, en cambio, no puede conceder que el teólogo esté en lo cierto en nada, ni en hipótesis ni en inferencias, dado que tal proceder equivaldría a renunciar al ateísmo.
Hemos visto, pues, que en los tres casos se trata de términos que repelen al concepto de catolicismo o no se ajustan necesariamente a él. Sin embargo, se puede ser perfectamente ateo integrista, so pena de hipocresía o tibieza; y fundamentalista, por no compartir la exégesis católica, optando por la pedestre; y fanático, al estimar intrínsecamente equivocada toda reflexión teológica. Y ello, en fin, lejos de violentar la pureza de los hechos o el uso normal de las palabras les viene como anillo al dedo.
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Ya, como de costumbre, distingamos, yo pongo las definiciones y que se jodan los feos.
Diccionario de la RAE, 23 edición.
integrista. 1. adj. Perteneciente o relativo al integrismo. 2. com. Partidario del integrismo.
integrismo. (De íntegro). 1. m. Actitud de ciertos sectores religiosos, ideológicos o políticos, partidarios de la intangibilidad de la doctrina tradicional. 2. m. Movimiento ideológico español de fines del siglo XIX basado en principios antiliberales y que propugnaba la aplicación inflexible de la doctrina tradicional católica.
fundamentalismo. 1. m. Movimiento religioso y político de masas que pretende restaurar la pureza islámica mediante la aplicación estricta de la ley coránica a la vida social. 2. m. Creencia religiosa basada en una interpretación literal de la Biblia, surgida en Norteamérica en coincidencia con la Primera Guerra Mundial. 3. m. Exigencia intransigente de sometimiento a una doctrina o práctica establecida.
fanático, ca. (Del lat. fanatĭcus). 1. adj. Que defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento creencias u opiniones, sobre todo religiosas o políticas. U. t. c. s. 2. adj. Preocupado o entusiasmado ciegamente por algo. Fanático por la música.
Ahora bien, como los académicos de la RAE son unos peazo masones, relativistas e inmorales, pues ya se sabe.
¿Esta que es, otra de TUS verdades?
Daniel, Daniel, puedes hacerlo mejor.Comentario de FC hace 2 años y 31 meses
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¿Puedes contarme cuáles son las siete diferencias entre lo que defino y lo que es definido de manera académica? Diferencias, digo, para el que quiera entender y no se quede en las meras palabras (otra forma de fundamentalismo lingüístico).
Comentario de irichc hace 2 años y 31 meses
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La verdad, a la vista de las definiciones de la RAE, muy apropiado el título del post "Higiene lingüística, o cómo invertir los hechos".
Sobre todo proviniendo de un católico fundamentalista, fanático e integrista ¿no?, creo que cumples ampliamente las tres definiciones de la RAE, por lo que no lo puedes considerar un ad hominemComentario de FC hace 2 años y 31 meses
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Si somos lo bastante valientes para desafiar a Dios cuando dudamos, también lo seremos para desafiar al hombre al estar ciertos.
Comentario de irichc hace 2 años y 31 meses
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Como sinónimo de ultracatólico prefiero el que usa Rubianes: católcios "ultramentanos".
Comentario de Incordio hace 2 años y 31 meses











