La vida y el "élan" en Bergson

Bergson. La evolución creadora.
Volvemos, pues, a la idea de que partimos: "el impulso (élan) primario de la vida que pasa de una generación de gérmenes a la siguiente por intermedio de organismos desarrollados que constituyen el lazo de unión entre los gérmenes. Este impulso, al conservarse en las diferentes líneas de evolución entre las que se divide, es la causa profunda de las variaciones, al menos de las que se transmiten regularmente, se adicionan y crean especies nuevas".
Aceptada esta hipótesis se explicará el hecho de que las especies, aun divergiendo cada vez más, al llegar a ciertos puntos definidos evolucionen de idéntica manera. Veámoslo en el ejemplo de la formación del ojo en moluscos y vertebrados. La estructura ocular es de una complejidad suma y, sin embargo, la visión es un hecho simplicísimo. Este sorprendente contraste debía habernos abierto los ojos. En general, cuando un mismo objeto aparece a la vez como simple y como infinitamente compuesto, es que los dos aspectos no son igualmente reales. La sencillez pertenece al objeto, pero la complicación a las vistas parciales que de él toma nuestra inteligencia para representárnoslo. Si levanto la mano, este movimiento sentido por dentro es un acto simple e indivisible; visto desde fuera, es el recorrido de una curva en la que puedo distinguir infinidad de puntos. Para reconstruir el movimiento con la inteligencia tengo que distinguirlos y reunirlos en cierto orden, mas el movimiento en su simplicidad indivisible no está hecho de elementos separables sino que pone a la vez todas las posiciones sucesivas y su orden, más otra cosa que es la esencial: la movilidad. Así también en el ojo hay algo más que las células componentes y su coordinación. Si sólo hubiera éstas en la complicación y número que la inteligencia nos las muestra, habría que atribuir a la naturaleza "el más formidable de los trabajos de Hércules al pretender que ha alzado hasta el acto simple de la visión una infinidad de elementos infinitamente complicados cuando no le ha costado hacer un ojo más que a mí levantar la mano".
Acostumbramos a representarnos la organización como una fabricación. Se fabrica reuniendo partes de materias talladas de manera que encajan mutuamente; este trabajo va de lo múltiple a lo uno y de la periferia al centro y es tanto más eficaz cuanto de más materia dispone. Por el contrario, el acto de organización de un ser vivo es algo explosivo, parte de un mínimo de materia (por ejemplo, el espermatozoide), de un punto matemático o centro y se propaga por ondas concéntricas. Además, mientras la fabricación procede por asociación y acumulación, la organización (véase el embrión) lo hace por disociación y desdoblamiento. Aún hay otras diferencias más profundas. Para hacer una máquina elaboro separadamente las piezas y luego las reuno; después, la máquina deja ver las piezas y su reunión. Un aparato organizado representa todo el trabajo organizador, pero "la materialidad de esta máquina no representa ya el conjunto de medios empleados sino de obstáculos vencidos". "La creación del aparato visual no se explica por la reunión de sus elementos anatómicos como la perforación del canal no se explicaría por la tierra acumulada en sus márgenes". Esta tierra ha sido justamente lo que ha sido preciso quitar para hacer el canal. Un símil lo aclarará mejor. Imaginemos que la mano, en vez de moverse en el aire, lo hace entre limaduras de hierro que se comprimen y resisten a medida que la mano avanza. Cuando ésta se detiene las limaduras dibujan la forma de la mano. Supongamos a ésta invisible: un espectador explicaría la forma que toman las limaduras por éstas mismas y sus interacciones. Pero en realidad, la forma no es más que la forma de la resistencia, y expresa negativamente, por así decir, el acto indiviso de la mano. Cuanto mayor es el esfuerzo de la mano más se hunde en las limaduras, pero allí donde se detenga inmediatamente, las limaduras se equilibrarán y coordinarán instantáneamente. Del mismo modo, cuanto más avanza el acto indiviso de la visión, la materialidad del órgano está compuesta de un número más considerable de elementos, pero la coordinación y el orden son siempre completos y perfectos. Así, los sucesivos perfeccionamientos de la visión, desde la mancha pigmentaria del infusorio, el ojo rudimentario de una sérpula, el ojo ya diferenciado del alciope, el maravilloso ojo de un pájaro, al del hombre, por desigual que sea su complicación, presentan todos la misma perfecta coordinación. Por esto, si en dos especies alejadas la marcha hacia la visión ha ido igualmente lejos, ambas tendrán el mismo órgano visual. De este modo, la vida es como un impulso invisible que va vaciando la resistencia de la materia bruta y cuanto más penetra en ella opera sobre más elementos materiales que va dejando en las márgenes como el río hace con las arenas del delta.
Al hablar de la marcha hacia la visión parece que introducimos la idea de finalidad. Así sería en el caso de que esa marcha exigiera la representación consciente o inconsciente de una meta, pero la verdad es que se realiza por virtud del impulso original de la vida "implicado en ese movimiento mismo". "La vida es, ante todo, una tendencia a actuar sobre la materia bruta, pero el sentido de esta acción no está predeterminado; de ahí la imprevisible variedad de formas con que la vida va dejando sembrado el camino en su evolución". Si hubiera una meta, no habría tal variedad. No hay un solo camino. La vida irrumpe en la materia bruta diversificándose en mil caminos con el afán de incorporársela para formar seres vivos -especies e individuos- ensayando infinidad de formas, unas que se frustran, otras que progresan y otras que regresan.
Referencias
Comentarios
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Leo en un blog vecino la siguiente cita de un científico actual, John Eccles, Nobel como Bergson, que parece sostener las mismas conclusiones que éste:
"El suceso más extraordinario en el mundo de nuestra experiencia es que cada uno de nosotros aparece como un ser único autoconsciente. Es un milagro que está siempre más allá de la ciencia. Una respuesta frecuente y superficialmente plausible a este enigma es la aserción de que el factor determinante es la unicidad de las experiencias acumuladas por un «yo» durante su vida. Se acepta fácilmente que nuestro comportamiento y memoria, y de hecho todo el contenido de nuestra vida consciente interior, dependen de las experiencias acumuladas en nuestras vidas; pero por muy extremo que pueda ser el cambio producido por exigencia de las circunstancias en algún punto particular de decisión, uno sería todavía el mismo «yo», capaz de rastrear hacia atrás en la propia continuidad de la memoria hasta los recuerdos más tempranos, hacia la edad de aproximadamente un año, el mismo «yo» con otra apariencia. No puede haber eliminación de un «yo» y creación de un nuevo «yo».
(...)
Para dar la explicación en términos teológicos: cada alma es una nueva creación divina. Es la certeza del foco interno de individualidad única lo que exige la «creación divina». Me permito decir que ninguna otra explicación es sostenible; ni la unicidad genética con su fantásticamente imposible lotería, ni las diferencias ambientales que no determinan la unicidad de cada uno sino que meramente la modifican".Comentario de irichc hace 2 años y 32 meses
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¿En qué momento es creada esa alma que, según tú, existe?
Comentario de FC hace 2 años y 32 meses
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Es creada -aunque no racional- junto con el universo.
Comentario de irichc hace 2 años y 32 meses
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Y, ¿cuantas se crearon? ¿Donde y cómo se almacenan?
Comentario de FC hace 2 años y 32 meses
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Si la evolución del ojo es el fundamento a tu esotérica teoría del origen de las almas, como ya te ha recomendado en otra ocasión Fernando G. Toledo, en la página http://www.sindioses.org/cartas/cartas9.html tienes una sencilla explicación de la evolución del ojo, también va dirigida a un cierto Daniel, si es que sois unos rarillos.
Por otra parte, no sólo el azar y la selección natural guían la evolución, también las matemáticas, como muestra Tio Petros en su teorema de la bola peluda (http://tiopetrus.blogia.com/temas/teoremas.php).
Comentario de FC hace 2 años y 32 meses
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FC,
"Y, ¿cuantas se crearon?"
En número infinito.
"¿Donde y cómo se almacenan?".
Están por doquier y carecen de partes. Monadología.
"Si la evolución del ojo es el fundamento a tu esotérica teoría del origen de las almas".
No, en realidad es sólo un caso extremo que vale, "mutatis mutandis", para todo lo demás.
Del texto referenciado:
"Anticipándose a esta crítica, Darwin sugirió que aún un ojo "incompleto" podría conferir beneficios (como ayudar a las criaturas a orientarse hacía la luz) y de ese modo sobrevivirían permitiendo futuros refinamientos evolutivos".
Bergson conocía a Darwin y su crítica está en otro plano más radical. Léela. Pero, una objeción por otra, yo no tengo tan claro que los ojos sean ventajas netas necesariamente, y eso es algo que aquí se presupone. ¿No son ciegas las termitas, una de las especies mejor adaptadas que existen?Comentario de irichc hace 2 años y 32 meses
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¿Se crearon en número infinito? Como estamos hablando de un cardinal, es decir de cuantas se crearon, ¿es un infinito numerable o no numerable?, es cecir, ¿tantas como números enteros (se pueden contar) o cómo números reales (no se pueden contar)?
Por otra parte, ¿significa esto que puede haber infinitos seres humanos? ¿De qué se van a alimentar?
Si están por todas partes, ¿de qué están hechas? ¿Cómo podemos detectarlas?
Además, ¿Cómo se le asigna un alma a un ser humano? ¿En qué instante? ¿Es un proceso automático o interviene alguien? ¿Se selecciona al azar, o está predeterminada?
La verdad, se me ocurren muchas dudas, ¿tienes alguna teoría unificada del funcionamiento de este sistema ?
Comentario de FC hace 2 años y 32 meses
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FC,
"¿Se crearon en número infinito? Como estamos hablando de un cardinal, es decir de cuantas se crearon, ¿es un infinito numerable o no numerable?".
Numerable, ya que son unidades y no admiten decimal. Pero no me parece una cuestión muy pertinente.
"Por otra parte, ¿significa esto que puede haber infinitos seres humanos? ¿De qué se van a alimentar?".
Es cierto que tú me has preguntado por las "almas", pero yo te contesté por las mónadas, es decir, por el conjunto de las mónadas con y sin apercepción. Entre las primeras se hallan todas las criaturas racionales; las segundas están sencillamente diseminadas por todo el universo, como sus verdaderos átomos.
"¿Cómo se le asigna un alma a un ser humano? ¿En qué instante? ¿Es un proceso automático o interviene alguien?".
Mi opinión y la del último Leibniz es que basta con que los órganos estén desarrollados para que la mónada con apetito y apercepción logre la capacidad reflexiva. Así lo expresó Bayle al escribir (vid. post del 9 de diciembre):
"Aristóteles y Cicerón, a la edad de un año, no habían tenido pensamientos más sublimes que los de un perro, y si hubieran vivido en la infancia treinta o cuarenta años, los pensamientos de su alma habrían sido meras sensaciones y pequeñas pasiones de juego y glotonería; es, pues, por accidente como han sobrepasado a las bestias; es a causa de que los órganos de que dependían sus pensamientos han adquirido determinadas modificaciones a las que los órganos de las bestias no alcanzan".
"¿Se selecciona al azar, o está predeterminada?".
No hay verdadero azar en la naturaleza. Está predeterminada desde el primer momento.
"¿tienes alguna teoría unificada del funcionamiento de este sistema?".
En lo metafísico tienes el famoso compendio de la Monadología, aunque te va a saber a poco y, como a mí me sucedió al principio, lo encontrarás arbitrario. Su justificación y desarrollo se encuentran por toda la obra inédita, que ya iré extractando (puedes, sin embargo, examinar un anticipo en la base de datos del foro arjé).Comentario de irichc hace 2 años y 32 meses
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He editado de arriba a abajo la entrada de la Wikipedia referente a la Monadología, otrora penosa. Con lo cual, y a la espera de que algún sabio eche por tierra mi tarea, aquí tienes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Monadolog%C3%ADaComentario de irichc hace 2 años y 32 meses
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Pues te equivocas, Daniel, si que es pertinente. En primer lugar, hablo de cantidad, por lo que tengan o no decimales, eso sí que es irrelevante. Entonces, quien o lo qué creara las mónadas, sólo pudo crear una cantidad infinita numerable de ellas. Puesto que el universo en que vivimos, donde dices que están, es tridimensional (o en cualquier caso, con un número finito de dimensiones), las mónadas dichosas deben estar ordenadas (colocadas) en él. Por supuesto, ordenar un conjunto numerable es fácil, y hasta yo se hacerlo, pero infiero que, quien quisiera que fuera el creador, fue incapaz de hallar un orden para colocar una cantidad no numerable de mónadas, o quizá se cansó antes. Así pues, ese creador no es omnipotente, y no puede ser tu dios, ¿es así? Te recuerdo que, de acuerdo con el axioma de Zermelo, todo conjunto admite un órden bueno, si ni tu dios es capaz de ordenar un conjunto no numerable lo hace verdaderamente poco omnipotente.
Además, si hay una cantidad infinita, deben ser infinitamente pequeñas, ¿no?, entonces ¿son mas pequeñas que una distancia cuántica? ¿Les afecta, entonces, el principio de incertidumbre?
Por otra parte dices que Leibniz y tú opináis que la monada del alma se incorpora al cuerpo cuando los órganos están desarrollados. ¿Antes no la hay? ¿Entonces es una vida humana o no?
Por otra parte, ¿Quién coloca la monada? Y también importante, ¿cómo interactúan con la materia? ¿De qué estas formadas? ¿Tienes algún tipo de experimento para detectarlas?
Comentario de FC hace 2 años y 32 meses
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FC,
"Te recuerdo que, de acuerdo con el axioma de Zermelo, todo conjunto admite un órden bueno, si ni tu dios es capaz de ordenar un conjunto no numerable lo hace verdaderamente poco omnipotente".
No conozco con solvencia la teoría de números ni la de conjuntos y no puedo pretender ponerme al día en diez minutos. Lo cierto es que no entiendo tu objeción y no me siento capacitado para contestarla. Me limito a recordarte que Dios puede todo lo que es posible y hace lo que es mejor. Así que respóndete tú mismo y de buena fe.
"Además, si hay una cantidad infinita, deben ser infinitamente pequeñas, ¿no?, entonces ¿son mas pequeñas que una distancia cuántica? ¿Les afecta, entonces, el principio de incertidumbre?".
Son inextensas, metafísicas. No veo cómo podría afectarlas.
"Por otra parte dices que Leibniz y tú opináis que la monada del alma se incorpora al cuerpo cuando los órganos están desarrollados. ¿Antes no la hay? ¿Entonces es una vida humana o no?".
No hablé de "incorporar", sino de progresar en grado de distinción una mónada previa existente, así como sus subordinadas.
Un ser acabado de concebir tiene por sí mismo capacidad reflexiva, lo que no significa que reflexione. Significa que substancialmente no le falta nada para hacerlo en un futuro próximo. Se dirá que no tiene los órganos desarrollados. Pero se olvida que el desarrollo presupone ya la unidad básica del organismo, que no hace más que amplificarse para ser viable en un determinado medio.
"Por otra parte, ¿Quién coloca la monada?".
Eso es tan vago como preguntar quién coloca la materia, ya que son simultáneas.
"Y también importante, ¿cómo interactúan con la materia?".
No hay interacción verdadera, sino correspondencia o armonía preestablecida.
"¿De qué estas formadas?".
Son puntos de fuerza a los que acompaña siempre algún corpúsculo material, excepto en el caso de Dios, lo que lo convierte en inexplicable (pero no en absurdo).
"¿Tienes algún tipo de experimento para detectarlas?".
No para detectarlas, porque no se puede medir lo que carece de extensión, pero sí para presuponerlas.Comentario de irichc hace 2 años y 32 meses
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Respecto a
“No hablé de "incorporar", sino de progresar en grado de distinción una mónada previa existente, así como sus subordinadas.”
Veamos, entonces tu teoría es que, cuando un espermatozoide y un óvulo se fusionan, ¿dos mónadas previas “evolucionan” y forman un “alma”?
“No para detectarlas, porque no se puede medir lo que carece de extensión, pero sí para presuponerlas.”
Eso no es cierto, el electrón, el fotón, el neutrino, entre otros, carecen de extensión, y se pueden detectar. Incluso se pueden detectar partículas “virtuales”, que no tienen una existencia real, pero producen efectos.
Entonces, con esto y tu definición de que “son inextensas, metafísicas”, resulta que tus “monadas” son, en esencia, una pseudociencia más, lo mismo que los modelos astrológicos, como los de
http://web.infinito.it/utenti/a/astrologica/p97.ht...
http://astro-campus.com/articulos/SPICASC/leyesher...
¿Tienes alguna razón por la que tu pseudociencia es mejor que estas?
Comentario de FC hace 2 años y 32 meses
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FC,
"Veamos, entonces tu teoría es que, cuando un espermatozoide y un óvulo se fusionan, ¿dos mónadas previas “evolucionan” y forman un “alma”?".
El alma, en rigor, sólo puede ser una mónada, no un consorcio de ellas. Pero sí es cierto que un organismo posee infinidad de mónadas subordinadas, empezando por la del óvulo a la del espermatozoide, o viceversa; eso no lo sé. Y sí, evolucionan, devienen. Una mónada, al constituir un autómata espiritual primitivo, aunque irracional y sin derechos, tiene en su ser antes de la concepción todo lo que la hará ser engendrada en un futuro como organismo. De lo contrario habría algo no determinado o azaroso en ella.
"Incluso se pueden detectar partículas “virtuales”, que no tienen una existencia real, pero producen efectos".
En ese caso, también las mónadas.
Seguiremos comentándolo.Comentario de irichc hace 2 años y 32 meses
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"En ese caso también las mónadas"
¿Entonces pueden detectarse las mónadas y producen "efectos"?Despliega el experimento que lo demuestre. Para el Atman brahmánico también existen hipótesis metafísicas como las de las mónadas. Y valen lo mismo en la realidad: nada. A menos, claro, que ofrezcas las evidencias.Comentario de Orlando hace 2 años y 32 meses
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Lo mismo le iba a decir, Orlando, como muestra Paul Davies (The Last Three Minutes. BasicBooks. 1994), aunque no podemos verlas, sabemos que las partículas virtuales están “allí de verdad” en el espacio vacío debido a que dejan rastros detectables de su actividad. Por ejemplo, los fotones virtuales, que producen una minúscula desviación de los niveles de energía de los átomos. También pueden ser causas de diminutos cambios en los momentos magnéticos de los electrones. Estas pequeñas pero significativas alteraciones han sido medidas con precisión usando técnicas espectroscópicas.
El Principio de Incertidumbre implica que las partículas virtuales pueden hacerse reales durante cortos periodos de tiempo incluso cuando no hay suficiente energía para crearlas, de hecho, violan el principio de conservación de la energía, pero por un breve instante de tiempo. Se crean (ex nihilo) a partir de incertidumbres en la energía. Se podría decir que piden “prestada” brevemente, de no se sabe donde, la energía requerida para su creación, y luego, un tiempo más tarde, saldan su “deuda” desapareciendo de nuevo y volviendo a la nada. Como no tienen una existencia permanente (podríamos decir real), se las conoce como partículas virtuales. (Morris, The Edges of Science. Prentice Hall 1990).
Hawking sostiene, como ya he comentado en otra ocasión, que de estas partículas virtuales se puede crear materia real en los bordes de los agujeros negros, aunque esto parece que está en entredicho (http://www.geocities.com/bmarcelog/crea.htm). En cualquier caso, cualquier cosa que produzca interacción debe ser detectable, en caso contrario, tendremos que concluir que no existe esa interacción, de donde, tanto da que exista o no exista.
Extendiendo el principio de identidad de indiscernibles al caso cero, podemos afirmar que lo que no pueda ser discernido carece de identidad. De ahí que, salvo prueba en contrario, las mónadas son tan reales como el Atmán brahmánico o la función de onda planetaria.
Comentario de FC hace 2 años y 32 meses
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Me parece de escaso interés las teorías de Bergson acerca de la evolución ya que no son científicas. Este nobel -de literatura, por cierto- realmente creía que estaba demostrando algo cuando sólo estaba explicándonos su manera de ver el mundo, sus verdades privadas. No obstante, no deja de ser interesante su teología y en ella su explicación de la experiencia mística. Bergson creía que el último fundamento del Universo es una corriente creadora que iba configurándose en realidades distintas, y pensaba que los místicos tenían la capacidad de percibir más vivamente esa energía.
Comentario de Incordio hace 2 años y 32 meses
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Incordio,
"Este nobel -de literatura, por cierto...".
Igual que Russell, entre otras cosas porque el Nobel a la filosofía no existe. Pero Eccles es "de ciencias", si te sirve más.Comentario de irichc hace 2 años y 32 meses
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Hay grandes científicos que dicen majaderías tremendas cuando salen del laboratorio, Irichc. Creo que lo importante es saber diferenciar lo que se puede justificar públicamente y lo que pertenece al ámbito de las verdades privadas y por tanto reconocer que no se puede extender la autoridad en cierto campo de investigación a toda creencia metafísica, por mucho que la exprese la misma persona. Por ejemplo, el texto que citas de Eccles no es justificable científicamente y nada tiene que ver con sus descubrimientos acerca de los mecanismos iónicos que permiten la excitación y la inhibición de las zonas periférica y central de la membrana de la célula nerviosa, investigación por la que recibió el Nobel de Medicina en el 63.
Comentario de Incordio hace 2 años y 32 meses
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El Nobel de filosofía no existe, ni el de matemáticas tampoco. Russell podrá ser Nobel de literatura, pero también es bien conocido por sus trabajos en matemáticas, desconozco los trabajos de Bergson en el ámbito de las ciencias.
Por otra parte, Eccles, Nobel de Medicina, es católico, lo cual ni es bueno ni es malo, cada cual puede creer lo que estime conveniente. La cita que pones es del prólogo al libro de Mariano Artigas «Las fronteras del evolucionismo» (Ed. Palabra, Madrid 1985). Y ahí también escribe:
“Me preocupa especialmente el penetrante materialismo de nuestra época, que se basa en una mala interpretación de la visión del mundo que nos proporciona la ciencia. Está ampliamente difundida la creencia de que la evolución biológica ha proporcionado una explicación completa de nuestro origen y ha refutado para siempre la doctrina de un Creador divino. Por supuesto, la Historia bíblica no pretende explicar científicamente la creación. Ahora se explica científicamente el origen del cosmos mediante el Big Bang y la subsecuente evolución cósmica de galaxias, sistemas solares y planetas. Pero es aún más asombroso el origen de la vida en nuestro planeta agraciado de modo único, la Tierra, donde se ha puesto en escena la creatividad dramática de la evolución biológica. ¿Podemos preguntarnos si ha habido cierto designio o intención de esa evolución? Recordemos que, de modo un tanto misterioso, cada uno de nosotros, como seres con una experiencia consciente única, hemos llegado a existir mediante una evolución biológica que ha causado la aparición de nuestros cuerpos y cerebros. ___ Yo creo ___ que hay una Providencia Divina que opera sobre y por encima de los sucesos materiales de la evolución biológica. No debemos afirmar dogmáticamente que la evolución biológica en su forma actual es la verdad Última. Deberíamos más bien creer que es la historia principal y que, de modo un tanto misterioso, hay una dirección que guía la cadena evolucionaria de contingencias.”
Como no puedo subrayar y poner negritas, he remarcado con __ una parte importante, “yo creo”, bien, nadie le discute que crea lo que quiera, tú también puedes, faltaría más, pero lo que tampoco hace Eccles es dar relevancia científica a lo que simplemente es un autoconvencimiento personal.
Tú estás empeñado, sofísticamente, por supuesto, en intentar dar una explicación científica a lo que, simplemente, carece de ella. Mientras sigas empecinado en tal tarea, en la que han fracasado sistemáticamente cuantos te precedieron, con mentes más brillantes (bueno, sólo quizá) que la tuya, te auguro un negro porvenir. Por lo demás, ¿Quiénes somos nosotros para impedirte que creas en tus monerías, en tus almas, en tu infierno, en tu limbo o en tu diseño inteligente? Lo único que venimos sistemáticamente diciendo, y que tú ignoras, pues como bien dice Incordio, tu reino no es de este mundo, es que eso no es científico.
Comentario de FC hace 2 años y 32 meses
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Volviendo sobre el texto de Eccles,
“No debemos afirmar dogmáticamente que la evolución biológica en su forma actual es la verdad Última.”
Bueno, ni eso, ni lo contrario. Nadie afirma dogmáticamente nada. La situación actual es, que de acuerdo al método científico, la evolución biológica es, POR AHORA, la última palabra que corrobora la observación, y que no introduce ninguna hipótesis adicional. Puedes, por supuesto, añadir más hipótesis, por ejemplo, de un Dios Creador, de unos extraterrestres verdes que siembran esporas, o de un conjunto de Dioses instalados en alguna especie de Olimpo, vale, puedes hacerlo, y también obtendrás una teoría plausible, consistente con las observaciones. Lo único que te decimos es que, esta opción entra en el ámbito de las creencias, y no puedes venderla, ni vestida de caperucita, como una verdad científica.
Comentario de FC hace 2 años y 32 meses
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Leo en la red:
"Hazle una lobotomía a un individuo (o mira a alguien con alzheimer) y dime dónde se han ido su espiritualidad y su identidad".
Respondo:
Observa a un parapléjico y dime dónde se ha ido su corporeidad. Pues un cuerpo inerte en nada se distingue de cualquier otro al que no llame "mi cuerpo".
Luego me ocupo de las mónadas.Comentario de irichc hace 2 años y 31 meses











