¿Son inteligentes los animales?-I
Daniel Vicente Carrillo - 06-12-2005 14:05:54 | Categoria: Autor
No se me escapa que el propósito de Bayle al redactar su artículo "Rorario", que reproduzco aquí en parte, era muy otro al que yo presento. Bayle plantea una encerrona teológica interesante, si no fuera porque juega con las palabras: Baraja dos significados del término "racionalidad", uno universal -o que al menos sigue el estándar de abstracción humano- y otro restringido a lo que escapa al instinto sin llegar a la articulación del lenguaje. La libertad derivada de esos dos tipos de racionalidad es, en consecuencia, distinta, corriendo en paralelo y cruzándose sólo en las especies más evolucionadas. Pero que los animales no sean conscientes ni puedan pecar no significa que carezcan de alma.Copio este escrito con un claro propósito de falsar el neodarwinismo, que no da margen a las cualidades individuales, reduciéndolo todo a la conjunción maquinal de azar y hado. Si eso podría tolerarse para el hombre al final de su proceso evolutivo, como "excepción", no cabe admitir otro tanto para la totalidad de los animales, ya que habría más excepciones que casos cumpliendo la regla. Demostrando la inteligencia de los animales, esto es, su operatividad al margen del estricto plan fatalista, se prueba también su cualidad individual -y hasta social- para sobrevivir.
Toda inteligencia es teleológica; nace orientada a fines y organiza la materia pasiva. Además, no puede haber racionalidad sin libertad (sí a la inversa), porque es racional el que elige entre lo cierto y lo equivocado, o entre lo conveniente y lo inconveniente, en base a una comparación efectuada sin necesidad alguna, dado que se es falible.

Empieza el texto:
Autoridades.
Podemos contar a Estratón y Enesidemo entre quienes defendieron que el alma de las bestias es racional, pues enseñaban que el sentimiento no puede subsistir sin el entendimiento.
Que lo mismo eran "aísthesin kai dianoían" -'la sensibilidad y el pensamiento'- fue la opinión tanto de Estratón el físico, discípulo de Teofrasto, como de Enesidemo, que escribió una introducción a Pirrón. De ambos nos da testimonio Sexto Empírico en "Adversus mathematicos".
Vossius sin duda habría citado aquí a Plutarco, de haber recordado este pasaje:
"También sobresale un discurso de Estratón el físico en el que demuestra que sin inteligencia no puede sentirse nada en absoluto".
Se afirma que Parménides, Empédocles, Demócrito y Anaxágoras enseñaban que todas las bestias están dotadas de inteligencia.
De esta opinión por la cual se cree que las bestias están privadas de sentido, paso a otra según la cual, como decía Sexto Empírico:
"Ningún animal está desprovisto de razón, sino que todos son capaces de inteligencia y de ciencia". Esta opinión la atribuye Estobeo en sus Selecciones físicas, a Parménides, Empédocles y Demócrito.
También Anaxágoras se decantó a veces por la misma doctrina, como atestigua Aristóteles en "De anima" (I, 2), donde reconoce que aquél en más de un lugar afirma que la mente es la causa de cuanto se comporta bella y rectamente, pero añade que en otras partes enseña: "Lo mismo es la mente y el alma; la mente se encuentra en todos los animales, pequeños o grandes, viles o nobles".
(...)
Más vale que hablemos de Filón, autor de un libro en el que defendía que las bestias son racionales, "De eo quod bruta animalia ratione sint praedita". En otro sitio me he parecido al parecer de Galeno, pero he aquí una prueba más precisa:
"No está suficientemente claro si los animales llamados brutos carecen por entero de razón. Quizá, aunque no comparten en común con nosotros esa razón que se concibe junto con la voz, a la cual se denomina enunciativa, sí tengan en común con nosotros aquella que se recibe con el alma, a la cual se denomina razón sensitiva, si bien unos en mayor medida que otros".
Pese a que Lactancio a veces declara que Dios no concedió la facultad racional a las bestias, no deja de sostener, en el tratado "De ira Dei", que las bestias imitan en todo, salvo en la religión, a los hombres y que participan en las ventajas de la especie humana. La diferencia sólo es de más o menos.
"Tan sólo (el hombre) está instruido por la sabiduría para entender la religión, y ésta es la principal, si no la única diferencia, entre los hombres y los seres privados de palabra, pues las restantes cosas que parecen propias del hombre, si no son iguales en las bestias, por lo menos pueden parecer similares (...).
¿Qué hay tan propio del hombre como la razón y la previsión del futuro? Pues bien, algunos animales abren en sus madrigueras múltiples y distintas salidas para poder huir, si se presenta algún peligro, del asedio, lo cual no harían si no poseyeran inteligencia y pensamiento. Otros prevén el futuro".
[Arnobio] examina la preeminencia del hombre sobre los animales, y pretende mostrar que es poca cosa; asevera, en especial, que los hombres no superan a las bestias en razón.
"Pero nosotros somos racionales y con nuestra inteligencia superamos a todo el género de los seres privados de palabra. Creería esto como muy verdadero si todos los hombres vivieran de acuerdo con la razón y el juicio, si siguieran la senda de sus deberes, si se abstuvieran de lo ilícito, si no se acercaran a las cosas vergonzosas, y si nadie con juicio depravado y ceguera ignorante reclamara para sí cuanto le es contrario y enemigo. Quisiera saber, con todo, cuál es la razón por la que somos mejores que todo género de animales: ¿porque nos hemos hecho viviendas en las que podemos evitar los fríos invernales y los ardores del verano? ¿Cómo? ¿Los restantes animales no se cuidan previsoriamente de este asunto?".
Podemos, pues, incluir a Arnobio entre quienes enseñaron que el alma de las bestias es racional. Fue, sin duda, de él de quien Lactancio aprendió a no establecer otra diferencia entre ellas y el hombre que la del culto a Dios. Hubo filósofos que disputaron al hombre este privilegio; dijeron, en efecto, que los animales poseían religión. Jenócrates el Cartaginés no negaba que conocieran a Dios. Demócrito debió de creer lo mismo, si es que razonó consecuentemente; así al menos lo asegura Clemente de Alejandría:
"Diré, pues, resumiendo, que Jenócrates el Cartaginés no abandona la esperanza universal de que también los animales desprovistos de razón tengan conocimiento de Dios. En cuanto a Demócrito, aun no queriendo, estará de acuerdo en ello por coherencia con sus opiniones; en efecto, supone que las mismas imágenes que proceden de la esencia divina penetran tanto en los hombres como en los animales carentes de razón".
Plinio pone la religión entre las virtudes morales de los elefantes.
"El elefante es el animal más grande -dice- y el más cercano a las facultades humanas, puesto que entiende la lengua del país, obedece las órdenes, se acuerda de los oficios que ha aprendido, conoce el placer del amor y de la gloria, e incluso -cosa rara también en el hombre- la honradez, prudencia y equidad; posee además la religión de las estrellas y venera el sol y la luna. Hay testigos de que en los bosques mauritanos, cuando se produce luna llena, los elefantes descienden en manadas a un río llamado Amilo, donde se purifican solemnemente rociándose con agua, y una vez cumplido así el deber sagrado para con las estrellas, regresan a las selvas, llevando delante a sus fatigados pequeños. Además, entienden las religiones ajenas, y creen algunos que, cuando han de atravesar los mares, no embarcan en las naves antes de que los pilotos les animen prometiéndoles un buen regreso. Y se ha visto a algunos que, exhaustos por la enfermedad -a veces las enfermedades atacan también a estas moles-, lanzan vueltos hacia arriba, hierbas al cielo, como si invocaran a la tierra en sus preces".
Dión refiere en parte estas cosas. ¿Resulta creíble que los discípulos de Platón privaran de razonamiento a las bestias, ellos que encontraban tan probable que fueran inmortales en cuanto al alma, como observa Paganinus Gaudentius?
"Si dices que según los platónicos sólo las almas racionales son inmortales, Alcinoo responderá que la cuestión no está del todo resuelta. Tras haber afirmado, en efacto, que las almas racionales según Platón son inmortales, añade enseguida: 'Si lo son también las irracionales, parece que es dudoso'; y aunque él mismo opina que es probable que sean mortales, indica, con todo, que acerca de esto los platónicos no poseen certeza".
(...)
Los socinianos... no confieren a las bestias ni voluntad ni libre albedrío propiamente dichos; no las hacen susceptibles de virtud y vicio, ni de penas y recompensas en sentido propio. Dicen, no obstante, que la razón, la libertad y la virtud se encuentran en ellas imperfecta y analógicamente, y que en cierto modo se vuelven dignas de castigo y de recompensa. Si no me quieren creer, lean un poco el pasaje que voy a copiar (Johannes Crellius, "Ethicae christianae"):
"Dado que entre los animales sólo el hombre está dotado de razón propiamente dicha, sólo a él convienen la voluntad, la virtud y el vicio, y en fin el premio y el castigo. A los brutos conviene, sin embargo, algo análogo a cada una de estas cosas, sobre todo a aquellos que son más perfectos y más capaces de aprender. Hay en ellos, en efecto, en primer lugar una facultad correspondiente a la razón, que no pocos denominan razón inferior, por la cual en cierto modo no sólo razonan acerca de lo agradable y de lo útil y meditan sobre la razón de cuanto hay que alcanzar, sino que también reconocen el camino que Dios les ha prescrito o una cierta forma recta de vida, conforme a su naturaleza, que es análoga a la honestidad. De ella deriva otra facultad, correspondiente de algún modo a la voluntad, en la cual hay alguna libertad. De aquí surge asimismo algo parecido a la virtud y al vicio, o al hecho recto y al depravado, dándose lo primero cuando los brutos siguen la guía de su naturaleza y lo último cuando se desvían de la senda natural. De ahí se deriva finalmente algo como el premio y como el castigo, similar ciertamente sobre todo a esto último, por lo que vemos bestias que también son castigadas por Dios, o ciertas penas instituidas por ley para ellas (Sobre esto, léase el "Anti-Puccio" de Socino). Por tanto, llamamos a la razón humana razón por excelencia y propiamente dicha, y la separamos de los brutos -pues decimos que son irracionales o faltos de razón-, y así con todo lo restante. Pero atribuimos a los brutos de forma impropia y por analogía la razón, y así con todo lo restante".
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Cada vez que me acerco y leo alguno de tus desbarres me sorprende que siempre caigas en las mismas falacias. En este caso propones como premisa lo mismo que pretendes probar y para colmo obtienes una extraña conclusión que no se desprende de las premisas.
Propones una definición de "inteligencia" que no es tal, sólo conviene a tus propósitos . Razón no es sinónimo de inteligencia. ¿Que es para tí "inteligencia"?. ¿Bajo qué parámetros podemos medirla?
¿Por qué la inteligencia de los animales habría de cuestionar el neodarwinismo?. En realidad parece todo lo contrario: el ser humano sólo es el animal "más inteligente". Cuestión de grado, puro darwinismo.
Comentario de GatoQ hace 4 años y 48 meses
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Me remito al post siguiente.
Comentario de irichc hace 4 años y 48 meses











