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Justicia Geométrica

La justicia está en boca de todos y en la mente de muy pocos. ¿Sabemos lo que es cuando nos preguntan?

Sobre los arcanos, a propósito de la enseñanza religiosa

Copio mi respuesta a un combativo escrito de Manuel Saco.



"Los alumnos buenos estudiarán que dios es uno, pero tres.

(...)

Los alumnos malos estudiarán, mientras, en su asignatura de matemáticas, que uno, más uno, más uno, son tres. Y nunca uno".


Los mejores, una vez adultos o quizá antes, conocerán a Tertuliano, a San Hilario, a Mario Victorino, a San Agustín, a San Cirilo, e incluso a los antitrinitarios Al Warraq, Servet o Souverain.


"Los buenos alumnos estudiarán que dios, haciendo una pausa en un momento determinado de su eterna existencia, decidió crear el universo en seis días, sin que se sepa bien el motivo que le impulsó a ello, y que al séptimo descansó.

Los malos alumnos estudiarán que el universo tiene una edad aproximada de 14.500 millones de años, y que surgió de una gran explosión (el big bang). La Tierra apareció aproximadamente 10.000 millones de años después".


Los mejores intuirán que no puede haber pausa donde no hay tiempo y que el Big-Bang (teoría bastante peregrina, por cierto) es una hipótesis de un astrofísico cristiano.


"Los buenos alumnos estudiarán que al filo de su fin de semana creador, dios hizo al hombre “a su imagen y semejanza”.

Los malos alumnos perderán su tiempo estudiando la teoría de la evolución de las especies y conocerán así que el homo sapiens apenas existe desde hace 200.000 años".


Los mejores se harán con exégesis menos pueriles que las ofrecidas por un inculto ateo y repararán en que la evolución, bien entendida, no contradice ningún dogma.


"Los buenos alumnos sabrán que dios se dijo: “no es bueno que el hombre (el varón) esté solo”, y de una de sus costillas creó a la mujer.

Los malos alumnos, mientras, estarán estudiando en ciencias sociales que el hombre y la mujer tienen los mismos derechos y las mismas capacidades, y que, por lo tanto, la mujer no asume un papel subordinado al hombre".


Los mejores leerán Sexo y carácter, de Weininger, y aprenderán que de la igualdad de derechos no se sigue la igualdad psicológica.


"Los buenos alumnos estudiarán que el hombre pecó, inducido por la mujer (otra vez ella) en complicidad con el ángel caído, mediante el intolerable delito de comer un fruto prohibido (no se sabe por qué estaba prohibido), y fue por ello expulsado del paraíso en compañía de su pérfida esposa. Todos sus descendientes, o sea nosotros, nacemos por ello con un pecado original.

Los malos alumnos estudiarán en otra aula que no se puede condenar a nadie por el delito cometido por sus padres. Que, como mucho, heredamos de ellos enfermedades genéticas, problema que la ciencia intenta solventar".


Los mejores se preguntarán atónitos (durante el intervalo que los otros emplean para mofarse) por qué el hombre es el animal de proceder más degenerado y, al mismo tiempo, el único con sentido moral.


"Los buenos alumnos recibirán la desagradable noticia de que su dios puede condenarles al fuego eterno.

Los malos alumnos repasarán que la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 prohibió, entre otros abusos, la tortura".


Los mejores entenderán que la verdadera justicia no se extingue con la vida, ni depende de las decisiones de los hombres. Y que, como escribió Filón de Alejandría, todo hombre malo es esclavo.


"Los buenos alumnos sabrán que pueden recibir una condena eterna a los infiernos, o una pena atenuada en las llamas del purgatorio durante una temporada, por tener pensamientos impuros o desear la mujer (por muy espléndida que esté la señora) de su prójimo.

Los malos alumnos estudiarán que, ya desde el derecho romano, las penas deben estar en consonancia con la falta o el delito cometido. Que no pueden condenarte a muerte, por ejemplo, por robar una gallina".


Los mejores caerán en la cuenta de que precisamente el purgatorio es un factor de proporcionalidad; de que no es equitativo el dejar a los ofensores sin penas, a los sacrificados sin premios; y de que los juicios, una vez firmes, no pueden repetirse sin fraude.


"Los buenos alumnos conocerán que hay un espíritu malo, llamado demonio, que les acecha con tentaciones para llevarse su alma al reino de los infiernos. Y que, al menor descuido, puede penetrar en sus cuerpecitos y utilizarlos para blasfemar y hablar mal de dios en lenguas extrañas.

Los malos alumnos comprobarán en los libros que existen enfermedades mentales, como la paranoia y otros trastornos patológicos, que pueden alterar profundamente la conducta del ser humano".


Los mejores reflexionarán que la intención es la raíz de todo acto; que no puede intentarse lo que no se entiende; que no puede entenderse lo que no es; que, por ello, no puede hacerse lo que no es. Y atisbarán que, con todo, se hace el mal; que, en consecuencia, el mal es antes de ser hecho, antes de ser intentado y antes de ser entendido.


"Los buenos alumnos estudiarán que hay unos seres celestiales que actúan como una corte del reino de dios, llamados genéricamente ángeles, agrupados en nueve categorías: Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Virtudes, Potestades, Principados, Arcángeles y Ángeles. Entre otras ocupaciones, dedican su tiempo a guiar nuestros pasos en la Tierra, aconsejándonos en silencio.

Los malos alumnos estudiarán en la asignatura de Educación para la ciudadanía las normas de comportamiento imprescindibles para la vida en sociedad, y cómo el bien es, sencillamente, más justo y más útil que el mal para el progreso colectivo".


Los mejores prescindirán de manuales de conducta susceptibles de provocar raquitismo moral (relativismo) y anemia existencial (ateísmo) y confiarán en los valores que sirvieron a sus antepasados durante milenios.


"Los buenos alumnos sabrán que tenemos un alma inmortal, que puede ser bondadosa y justa o increíblemente perversa, y que sus actos en esta vida están dictados por esa alma que dios les insufló en el momento de la concepción.

Los malos alumnos estudiarán que el cerebro rige el comportamiento de los animales, entre los que se encuentra el ser humano, y que el desarrollo y las malformaciones de ese cerebro decidirán buena parte su comportamiento".


Los mejores dirán con Platón, Ficino, Suárez y Gödel, al que cito:

"En correspondencia con la forma disyuntiva del teorema principal sobre la incompletibilidad de la matemática, las implicaciones filosóficas serán prima facie también disyuntivas, aunque en todo caso se oponen decididamente a la filosofía materialista. Así, si vale la primera alternativa, esto parece implicar que el funcionamiento de la mente humana no puede reducirse al del cerebro, que es, bajo toda apariencia, una máquina finita con un número finito de partes, esto es, las neuronas y sus conexiones".


"Los buenos alumnos estudiarán el misterio de la transustanciación, mediante la cual un trozo de pan se convierte en el cuerpo del hijo de dios, y un poso de vino, en su sangre.

Los malos alumnos conocerán por sus asignaturas que durante siglos los alquimistas intentaron infructuosamente convertir en oro los más viles metales".


Los mejores tendrán alguna noticia de la Monadología de Leibniz; de la presencia de la inercia en la materia; de la relación inespacial entre lo extenso y simple (el cuerpo y el alma, Dios y la hostia); de que el movimiento no equivale a la fuerza; de que dureza e impenetrabilidad no son lo mismo; de que, en fin, el devenir no es geométrico, como opinaba el fatalista Spinoza.


"Los buenos alumnos estudiarán que su dios es absolutamente bueno y justo.

Los malos alumnos estudiarán que en este planeta, más de la mitad de sus habitantes viven en la extrema pobreza, sin recursos tan elementales como el agua potable, y que millones de sus habitantes son víctimas de enfermedades crueles, cárcel y persecución".


Los mejores se harán cargo de que en un plan perfecto también cabe el mal y de que no hay que juzgar un suceso hasta conocer su desenlace. Ahora bien, en tanto que el universo es infinito en potencia, sólo una mente infinita en acto es capaz de esa tarea fiscalizadora.


"Los buenos alumnos sabrán que el día del fin del mundo (como no sabemos por qué dios creó la Tierra, tampoco tenemos ni idea de cuáles serán sus razones para acabar con ella) se abrirán los cielos y habrá un juicio final multitudinario.

Los malos alumnos estudiarán que dentro de otros 4.500 millones de años, el sol se habrá convertido en una enana blanca y habrá hecho arder como una tea este atormentado planeta".


Los mejores serán más humildes: tendrán la muerte presente y buscarán la virtud en esta vida, en lugar de preocuparse con indisimulada pedantería por lo que pueda ocurrir o no en los próximos eones.


"Y con él arderán todos nuestros descendientes, los alumnos buenos y los malos. Y los contadores de cuentos chinos".

Lamentablemente para ti, no hay más cera que la que arde, al margen de la que te gustaría ver arder.

Referencias

Dirección para referencias

Comentarios

  1. No quería entrar en este tema, pero dices:

    Los mejores dirán con Platón, Ficino, Suárez y Gödel, al que cito:
    "En correspondencia con la forma disyuntiva del teorema principal sobre la incompletibilidad de la matemática, las implicaciones filosóficas serán prima facie también disyuntivas, aunque en todo caso se oponen decididamente a la filosofía materialista. Así, si vale la primera alternativa, esto parece implicar que el funcionamiento de la mente humana no puede reducirse al del cerebro, que es, bajo toda apariencia, una máquina finita con un número finito de partes, esto es, las neuronas y sus conexiones".

    Bueno, es posible que Gödel dijese eso, ¿qué importa? Kurt Gödel sería un genio de las matemáticas, pero eso no quita que no dijese estupideces en su vida (con esto no quiero afirmar que esta sea una de ellas, por supuesto).

    ¿Es posible que pueda desarrollarse un modelo matemático de la mente humana? No necesariamente es imposible.

    Es posible que muchas memorias se copien automáticamente y aún se autoprocesen en un sistema muy complejo que no evite el azar. El mecanismo mental en sí mismo tendría que ver con una autoorganización de memorias y el copiado en el caso de la mente humana quizá ocurra precisamente por un ciclo muy conocido: el de vigilia-sueño. Von Neumann, antes de morir, lanzó un desafío a los matemáticos para que procuren explicar matemáticamente el origen y la evolución de la vida (y podríamos también decir que la cuestión de la mente ya que él la estuvo tratando pero era demasiado pedir).

    Existen algoritmos que simulan procesos aleatorios y algoritmos genéticos que simulan procesos evolutivos. Aunque no conozco que se hayan simulado procesos de autoorganización por medio de algoritmos.

    La clasificación entre sistemas simples y complejos es un gran problema porque se han intentado muchas definiciones de sistemas complejos pero son divergentes, y al fin podría ocurrir que los sistemas complejos sean ... sistemas simples complicados, y nada más.

    Sin embargo si utilizamos matemáticas no estándar, teoría del caos, podría servir para definir la complejidad, aún cuando un sistema que alcance tal complicación, puede que su representación matemática sea un modelo que no corresponda a sistemas axiomáticos completos sino incompletos. Esto significa que el tal modelo corresponde a un sistema axiomático dentro del cual se pueden formular proposiciones que dentro del sistema no son ni verdaderas, ni falsas (esto es lo que halló Gödel en la aritmética).

    Supongo que conoces que el matemático David Hilbert pretendía fundamentar las matemáticas al comienzo del siglo XX. Para ello propuso varios problemas a resolver referidos a tal tema en una célebre reunión de matemáticos en 1900, dos de ellos que nos interesan por sus consecuencias: toda proposición matemática ¿puede demostrarse siempre ser o verdadera o falsa? y ¿existe un único método mediante el cual todos los enunciados matemáticos demostrables puedan ser demostrados a partir de un sistema de axiomas lógicos?

    La primera cuestión fue resuelta negativamente por Kurt Gödel en 1931 y la segunda por varios matemáticos en 1936, aunque la demostración más famosa y que fue más directamente al grano, la realizó Alan Turing inventando para tal propósito sus computador teórico conocido como “Máquinas de Turing”. Turing también resolvió la cuestión negativamente: no se puede tener un método general de demostración porque ello equivaldría a saber cuando un computador (una máquina de Turing) alimentada con programas aleatorios se detendría.

    Es interesante notar que si Hilbert hubiera tenido éxito se habrían mecanizado las matemáticas o mejor dicho informatizado las matemáticas de modo que cualquier trabajo matemático podría llevarse a cabo sólo por programas informáticos que darían solución a los problemas existentes y plantearían otros nuevos que irían resolviendo (Esto no se le ocurrió a Hilbert pero es una consecuencia si su plan hubiera tenido éxito).

    Todo ello viene a cuento porque, si bien Gödel defendía la disyuntiva entre mente y cerebro, Alan Turing, opinión al menos tan cualificada como la suya defendía la identidad, es más, defendía la irrelevancia de la distinción entre razonamiento humano y razonamiento artificial por medio de su célebre test de Turing, es decir, no ya el razonamiento ES producto del cerebro, sino que incluso puede ser producto de un cerebro artificial. Como concluía:

    We can only see a short distance ahead, but we can see plenty there that needs to be done.

    que podríamos traducir por : « No podemos ver más que a corta distancia delante de nosotros, pero podemos ver claramente que hay mucho que hacer. »

    Gödel, por su`puesto, se dejó llevar hacia una posición "mística", según la cual la mente no puede explicarse de ninguna manera en términos físicos. Turing, sin embargo, rechazó semejante posición "mística". Creía (como Gödel) que el cerebro físico actúa de una manera computacional y que no era necesario aceptar una entidad no física para explicar la intuición matemática. Daba una gran importancia al hecho de que los matemáticos humanos son capaces de cometer errores, y argumentaba que para que un ordenador sea capaz de ser genuinamente inteligente habría que permitirle cometer errores...

    «En otras palabras, si se espera que una máquina sea infalible, no puede ser también inteligente. Existen varios teoremas que dicen casi exactamente esto. Pero estos teoremas no dicen nada sobre cuánta inteligencia puede ser mostrada si una máquina no pretende ser infalible» (Turing, Conferencia ante la London Mathematical Society, 1990).

    La generalización del teorema de Gödel al sistema de la mente probaría, según el filósofo J. R. Lucas, que las mentes no pueden ser explicadas como máquinas, pues siempre habría principios mentales irreductibles al sistema físico, pero, en realidad, no existe ninguna conexión entre el teorema y esta conclusión; como señaló Paul Davies, que se refiere a la característica esencial de todos los esfuerzos por obtener una mejor comprensión del yo como "convolución de los niveles jerárquicos".

    "El Hardware de las células cerebrales y la maquinaria electroquímica sostienen el software de los pensamientos, ideas y decisiones; pero éstos, a su vez, actúan sobre el plano neurológico y, de este modo, modifican y sustentan su propia existencia"

    Por supuesto, puedes optar por aceptar la autoridad que quieras, daniel, pero es un tema controvertido, y no zanjado, que, sin embargo será resuelto en alguno de los sentidos en un futuro no muy lejano. Espero que lleguemos a verlo, aunque por ahora simplemente es cuestión de fé, pero estoy del lado de Turing.

    Espero que te sea útil.

    Comentario de FC hace 4 años y 49 meses

  2. Perdon, la conferencia de Turing fué en 1947, pues como sabes, Alan Turing se suicidó en 1954, víctima del puritanismo y la absurda homofobia imperante en la farisaica sociedad inglesa, que le persiguió desde que fué relvelada su homosexualidad en 1952.

    El hecho de ser héroe de guerra, y uno de los mayores genios de las matemáticas no le privaron de sufrir una horrible persecución, que conllevó que se quitara la vida.

    Gracias a dios que la homofobia va decreciendo, aunque aún quedais un gran número.

    Comentario de FC hace 4 años y 49 meses

  3. Sigo con la cita de Gödel, por si aporta más luz:

    "Por otro lado, la segunda alternativa, en la que existen proposiciones matemáticas absolutamente indecidibles, parece refutar la concepción de que la matemática (en cualquier sentido) es sólo nuestra propia creación. Pues el creador conoce necesariamente todas las propiedades de sus criaturas, ya que ellas no pueden tener más propiedades que aquellas que él les ha dado. Así, esta alternativa parece implicar que los objetos y hechos matemáticos, o al menos algo en ellos, existen objetiva e independientemente de nuestros actos mentales y decisiones, es decir, supone alguna forma de platonismo o “realismo” respecto a los objetos matemáticos. Pues la interpretación empírica de la matemática, esto es, la concepción de que los hechos matemáticos constituyen un tipo especial de hechos físicos o psicológicos, es demasiado absurda para ser mantenida (…).

    Por supuesto he simplificado las cosas en estas breves formulaciones. Existen en ambos casos ciertas objeciones, aunque, en mi opinión, no resisten un examen minucioso. En el caso de la primera alternativa podría objetarse que el hecho de que la mente humana sea más efectiva que cualquier máquina no implica necesariamente que exista alguna entidad no material, como una entelequia, fuera de los cerebros, sino sólo que las leyes que gobiernan el comportamiento de la materia viva son mucho más complicadas de lo que se había esperado, y en concreto no nos permiten deducir el comportamiento del todo de las partes aisladas. (Esta concepción parece, incidentalmente, recibir también apoyo de la mecánica cuántica, donde el estado de un sistema complejo no puede en general describirse como compuesto de los estados de los sistemas parciales.) Existe de hecho una escuela de psicólogos que defiende esta concepción: los llamados holistas. Sin embargo, me parece claro que también esta teoría deja de hecho de lado el materialismo, pues adscribe a la materia desde el principio todas las misteriosas propiedades de la mente y la vida, mientras que originalmente la esencia misma del materialismo consistía en explicar esas propiedades a partir de la estructura del organismo y las leyes relativamente simples de la interacción entre las partes.

    No se sabe si la primera alternativa, es válida, pero de cualquier modo está bastante de acuerdo con las opiniones de algunos de los investigadores más destacados en fisiología nerviosa y cerebral, que niegan decididamente la posibilidad de una explicación puramente mecanicista de los procesos psíquicos y neuronales. En cuanto a la segunda alternativa, podría objetarse que el constructor no necesariamente conoce todas las propiedades de lo que construye. Por ejemplo, construimos máquinas y sin embargo no podemos predecir sus comportamientos con todo detalle. Pero se trata de una objeción muy pobre. Pues no creamos máquinas de la nada, sino que las construimos de algún material dado. Si la situación fuera similar en la matemática, entonces ese material o base de nuestras construcciones sería algo objetivo, lo que por tanto exigiría la adopción de alguna concepción realista, incluso si algunos otros ingredientes de la matemática fueran de nuestra propia creación. Lo mismo ocurriría si en nuestras creaciones utilizáramos algún instrumento que radicara en nosotros pero que fuera distinto de nuestro yo (tal como la “razón", interpretada como algo semejante a una máquina pensante). Pues los hechos matemáticos expresarían entonces (por lo menos en parte) propiedades de ese instrumento, el cual gozaría entonces de existencia objetiva".

    Comentario de irichc hace 4 años y 49 meses

  4. No seas pesado, daniel, no te niego la genialidad de Gödel respecto a las matemáticas, pero si lo quieres utilizar de autoridad en otros temas, ¿También lo aceptas como genio de la parapsicología, por la que siempre demostró interés?

    Insisto, el teorema de incompletitud afirma que ningún sistema de axiomas o reglas puede tener potencia suficiente para demostrar todos los enunciados verdaderos de la aritmética, sin ser al mismo tiempo tan fuerte que demuestre también enunciados falsos. No es poco, pero no afirma nada más. Sobre las posibles implicaciones filosóficas, las hay para todos los gustos. Quédate con Gödel, si quieres, su salud mental también dejaba un tanto que desear, depresivo y paranoico, como Cantor, sabrás que por miedo a ser envenenado, dejó de comer y se extinguió por desnutrición el 14 de enero de 1978.

    El hecho de poner una cita más amplia de Gödel, no te da más razón en la materia, sabemos lo que pensaba. Te podría poner el artículo completo de Turing, y no por ello ganaríamos más. De verdad, yo no citaría a Gödel como autoridad fuera de su campo, las matemáticas; en relación al tema de mente y computación, Turing es la autoridad universalmente aceptada, te guste o no te guste.

    Comentario de FC hace 4 años y 49 meses

  5. "Quédate con Gödel, si quieres, su salud mental también dejaba un tanto que desear, depresivo y paranoico, como Cantor, sabrás que por miedo a ser envenenado, dejó de comer y se extinguió por desnutrición el 14 de enero de 1978".

    ¿Qué habíamos dicho de los "ad hominem"?

    Comentario de irichc hace 4 años y 49 meses

  6. Pedona, pero el artista de los "ad hominem" eres tú, yo soy un simple aficionado. Por favor, ten la amabilidad de situar esa frase en su contexto, pues te decía antes de ese apartado, en el primer párrafo:

    "no te niego la genialidad de Gödel respecto a las matemáticas, pero si lo quieres utilizar de autoridad en otros temas, ¿También lo aceptas como genio de la parapsicología, por la que siempre demostró interés?". También en el anterior post te he dicho que Gödel dijo muchas estupideces. El resumen es que la personalidad de Gödel es, cuando menos, atípica. Por supuesto, es un genio de las matemáticas, no te lo niego, pero fuera de ese campo, no le reconozco ninguna, ninguna autoridad. Por ello, que lo invoques como justificación de que la mente está separada del cerebro, pues bueno, pues vale, pues malegro.

    En cualquier caso, ya te he dicho que este es un tema controvertido, y si quieres argumentos de autoridad, dentro de tu bando, mejor que Gödel directamente, usa a Roger Penrose, profesor de matemáticas de Oxford. En concreto, te recomiendo "Lo grande, lo pequeño y la mente humana" (Oxford ediciones, ISBN 84 8323 047 X), donde Penrose debate contra Stephen Hawking y otros respecto a este tema (y otros). Te encantará, pues Penrose (que es el autor del libro) defiende tus posiciones, con mucha mejor argumentación, y que después podrás utilizar. Yo simplemente no los comparto, pero en eso entramos en el ámbito de las creencias.

    Y por favor, como te digo al principio, no compares, los "ad hominem" que tú acostumbras a usar, que serían, en traslación a este argumento, si yo dijera, por ejemplo “como Cantor y Gödel eran matemáticos locos, no hagamos caso de sus resultados matemáticos". Repito, eso es lo que tú dirías (además, utilizando otros epítetos, por cierto). Yo te he dicho: "No saquemos a Cantor y a Gödel de las matemáticas, pues lo que dijesen, debe ser tomado con prevención". Que eran depresivos y paranoicos, es un hecho, no una opinión, y si bien es difícil que encontremos un matemático que no esté loco, te lo digo como matemático; sus opiniones fuera de las matemáticas, no ya por tener una salud mental deteriorada, que la tenían, sino simplemente porque no es el campo en el que son reconocidos, no son cualificadas.

    Insisto en el tema, prefiero a Turing, su autoridad es mayor en la relación mente/computación, aunque como te he dicho cienes y cienes de veces, no me gustan las invocaciones a la autoridad, esa es TU especialidad, y este tema no está zanjado por nadie, que es por lo que no quería entrar en este debate, como decía al principio, y sólo he intentado clarificar conceptos.

    Comentario de FC hace 4 años y 49 meses

  7. Muy bueno, me ha encantado, aunque para mí algunos comentarios demasiado complejos pero en definitiva, brillante.

    Comentario de Melinda hace 4 años y 49 meses

  8. Siento fatigarte con más citas (que no autoridades), pero no tengo tiempo para tratar el tema con mayor amplitud. Quizá pueda este fin de semana. A pesar de todo, no te sientas obligado a comentarlas si te parece una tarea baldía.

    Esta vez es de Leibniz (sobre el que pienso volver en breve):

    "Pero quedaba aún la cuestión más grande de qué se hacen esas almas o fuerzas después de la muerte del animal o de la destrucción del individuo de la substancia organizada. Y es la más embarazosa, porque parece poco razonable el que las almas permanezcan inútilmente en un caos de materia confusa. Por todo lo cual he juzgado al fin que no quedaba más que un término razonable, que es la conservación, no sólo del alma, sino también del animal mismo y su máquina orgánica; aunque la destrucción de las partes más groseras lo reduce a un tamaño pequeñísimo que escapa a nuestros sentidos, como asimismo escapaba a ellos el tamaño que tenía antes de nacer. No hay, pues, nadie capaz de señalar bien el verdadero momento de la muerte, la cual puede por mucho tiempo considerarse como una mera suspensión de las acciones notables y en el fondo nunca es otra cosa en los simples animales; atestíguanlo las resurrecciones de las moscas ahogadas y luego enterradas en creta pulverizada y otros varios ejemplos semejantes, que dan a entender bastante bien que habría lugar a muchas otras resurrecciones y mucho más remotas si los hombres estuvieran en condiciones de remendar la máquina. Y puede conjeturarse que a cosa parecida se refería el gran Demócrito, aunque atomista, si bien Plinio se burla de él. Es natural, pues, que el animal, puesto que siempre ha sido vivo y organizado -como empiezan a reconocerlo así personas de mucha penetración-, siga siéndolo por siempre. Y puesto que no hay en el animal nacimiento ni generación enteramente nueva, síguese que no habrá extinción final ni muerte completa, en el rigor metafísico de la palabra; y que, por consiguiente, en lugar de la transmigración de las almas, lo que hay es transformación de un mismo animal, según que los órganos están dispuestos de un modo u otro más o menos desarrollados".

    Comentario de irichc hace 4 años y 49 meses

  9. Por cierto irich, tienes entre tus referentes a Santo Tomás? Como converso que eres...

    Comentario de Melinda hace 4 años y 49 meses

  10. Hola, Melinda, y gracias. Aunque Santo Tomás sea el más platónico de los aristotélicos, hay aspectos en su doctrina (y en la de los escolásticos en general) con los que disiento, como la "adequatio" y todo lo que conlleva: rechazo del esencialismo anselmiano principalmente. Pero debo estudiarlo mucho más a fondo, junto a tantos otros, para adoptar un criterio más fino. Porque, aun aceptando la mayoría de sus planteamientos, las discrepancias en cuestiones de detalle son a menudo las más importantes.

    Comentario de irichc hace 4 años y 49 meses

  11. ¿¿¿¿¿¿¿¿¿atestíguanlo las resurrecciones de las moscas ahogadas y luego enterradas en creta pulverizada y otros varios ejemplos semejantes??????????

    No comment

    Comentario de FC hace 4 años y 49 meses

  12. Está dicho: Leibniz se autorrefuta, ad ridiculum.

    Comentario de J.M. hace 4 años y 49 meses

  13. Buenas,

    me ha resultado muy interesante este texto, pero creo que presupones demasiado. Por ejemplo, ¿es el universo infinito? No hay concierto al respecto. Parece que el hombre ha divisado ya fronteras en su carrera simétrica tanto hacia lo infinitamente extenso como hacia lo ínfimo.

    Con todo, en caso de que fuera el Universo infinito, ¿por qué habría de requerir de una mente infinita? ¿Es acaso necesario un número infinito de letras para denominar a lo infinito?

    Una mente finita obrando sobre un intervalo de tiempo infinito podría engendrar (elucubrar mejor) un universo tan indistinguible en su "infinitud" como aquel que resulta de una mente infinita operando sobre un tiempo limitado. Así que tal vez resulte que el universo es obra de un dios menor (por cierto, observo que escribes Dios siempre en minúscula ¿hablamos entonces del mismo dios?).

    En todo caso, creo que traemos y llevamos el infinito demasiado a la ligera. No somos conscientes de la envergadura del término (no me refiero ya a la aprehensión intelectual de lo infinito). Lo infinito siempre queda muy bien en una formulación porque otorga cierta universalidad a los argumentos, pero no deja de ser un recurso fácil para salvaguardar causas perdidas pues, en tanto que inconcreto, da lugar a enunciados tan grandilocuentes como banales. De hecho, bajo la idea de lo infinito muchas veces ya va enmascarada implícitamente la idea de un Dios (o dios). Así pues, antes de nada, deberíamos debatir sobre las propiedades de eso que llamamos infinito y comprobar si, en efecto, evocamos una idea común.

    Y apelar a la tradición, cuando hablas de los valores que sirvieron durante milenios a los antepasados, es un recurso que abre paso a un razonamiento mucho más temerario: ¿adquiere una condición carta de naturaleza por el mero hecho de haberse perpetuado en el tiempo?

    Un saludo cordial

    Comentario de zazou hace 4 años y 49 meses

  14. Interesante el ultimo párrafo del comentario de zazou. Seguramente tenía en mente la esclavitud; la cual es, evidentemente, un valor que ha servido durante milenios a nuestros antepasados.

    Comentario de Gato Q hace 4 años y 49 meses


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