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Justicia Geométrica

La justicia está en boca de todos y en la mente de muy pocos. ¿Sabemos lo que es cuando nos preguntan?

Memoria selectiva

Leo en el blog de Arcadi Espada esta cita de un popular texto, de perversa ingenuidad, destinado a convertirse en canónico:

"La Generalidad y los demás poderes públicos de Cataluña deben velar por el conocimiento y el mantenimiento de la memoria histórica de Cataluña como patrimonio colectivo que atestiguan la resistencia y la lucha por las libertades democráticas y los derechos nacionales y sociales".

Cuando el relativista moral se vuelve absolutista histórico algo amenaza esquizofrenia. No sé si Hegel tiene parte en esto, pero como es una memez tan limpia imagino que no.

Otorgar mención distintiva a alguien por determinada adhesión ideológica al margen del consenso general, hacerlo desde un poder público y legislarlo, encima, a partir de encumbradas instancias es peligroso, para empezar. Mucho más peligroso si ese "alguien" refiere, ante todo, a una masa anónima de patriotas de difícil escrutinio. Perdido el detalle, hablar de una sola memoria, como versión histórica oficial y digerible, no puede admitirse intelectualmente. Esta interesada honra a los muertos, que no busca más que justificar posiciones -o más bien denominaciones- del presente y excluir a otras, es -hablando claro- de vuelo gallináceo.

Desde un ámbito donde lo que debe imperar es el interés común, y no el dogma (válido sólo dentro de la esfera de la cultura y la libertad religiosa, en tanto que políticamente irrelevante), donde cuenta el futuro haciéndose y no el futuro hecho, propio de las cosmovisiones mitológicas y totalitarias, ¿a qué viene la burda prosopopeya que supone convertir a Cataluña en heroína (lo cual jamás fue, ni siquiera en imagen) y ataviarla con una túnica venerable? Pues tal maniobra a duras penas esconde el propósito de excluir del cuerpo social a quienes se aparten de determinado patrón de convicciones. Y ello al amparo de "las libertades democráticas", que se invocan fatuamente como si se conociese el fin seguro de la historia (y, por cierto, también su medio) hacia el que todo debe tender en todo período, con cuyos despojos, en fin, se han sellado ya los "derechos nacionales", que las primeras no pueden contradecir. Libertad nacional, pues; o sea, libertad infalible de la nación sobre la mía, errática.

Referencias

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Comentarios

  1. La cuestión, entre otras muchas -qué duda cabe- es que se está planteando el problema desde la legitimación de un estatuto autogestionario que se supone, lógicamente, independiente por derecho, sobre una entidad estatal que la supera. Es decir, plantear el estatuto desde una sub-entidad -aunque no es demasiado acertada utilizar esta palabra- que está enraizada en un marco de supracomunidades. Una comunidad es un conjunto, pero éste está contenido en un universo que conjunta al resto. Además, si se atiende este ligero espectro de "nacionalismo catalán", no será desde luego por una sintética propaganda del sentir o del vivir como catalán, sino más bien, por el remitirse a cuestiones de privilegios económicos que se remontan a Cataluña como condado y jamás como nación. Los favores económicos que se han dirigido a Cataluña desde y a partir de su consideración mítica "foral" han sido cuantiosos, cuando no enormes.
    Cataluña, debería entonces devolver todo aquello por lo que se ha enriquecido. Y esto se ve claramente porque la paternidad que ejerce España con respecto a sus comunidades ha sido siempre una constante, y ahora Cataluña camina amnésicamente voluntaria, olvidando todo aquello que la formó -que no conformó- como lo que era hasta hoy.
    Si este egoísmo ciego y particularista se constata por fin en Cataluña, que duda cabe que también se extenderá a otras comunidades pues, como dice aquella vieja cita: "Cuesta más hacer las cosas bien que hacer las cosas mal" y "Lo malo se pega con más facilidad que lo bueno".
    Me ha resultado imposible evitar introducir cierta moralina en este comentario, pero un hecho como este tampoco deja lugar para sobrevolar el problema a la manera ingenua que hacen, sin tapujos y sin vergüenza, los periodistas y políticos.

    Un saludo, irichc. Te sigo leyendo.

    Comentario de Finweg hace 4 años y 49 meses

  2. Las comisiones para la memoria histórica son organismos extracientíficos que se arrogan oficial y tácitamente un carácter tutelar con respecto a la totalidad de los profesionales preparados para las tareas de enjuiciamiento de los pueblos en su devenir, esto es, los historiadores. Representan un condicionamiento indirecto a la libertad de cátedra (pues le resultará difícil a un docente apartarse de las conclusiones públicamente establecidas) y son un engendro similar al CAC, otro Argos mezquino de lo políticamente correcto, de inspiración idéntica, pero esta vez dirigido al periodismo y a la escasa libertad de expresión de la que todavía gozan los medios.

    Comentario de irichc hace 3 años y 47 meses


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