Hegel, matrimonio y falso progreso
Daniel Vicente Carrillo - 03-09-2005 15:51:30 | Categoria: Autor
En toda transvaloración es esencial el mantenimiento de las palabras que se intenta subvertir, ya que, si junto con el concepto también cambiasen éstas, dos realidades se mantendrían en paralelo de manera conflictiva, obstaculizando el avance del nuevo paradigma. El problema surge cuando dos mutaciones inconsistentes intentan operarse a la vez bajo idéntica máscara.Actualmente la amalgama ideológica llamada "progresismo" comprende sendos extremos que a priori se plantean como irreconciliables, a saber:
a) La opinión de que el matrimonio es una sanción ulterior que nada añade al vínculo amoroso entre dos personas, y
b) La que aboga en favor de "matrimonializarlo" todo, a fin de que determinado estado de hecho adquiera una virtud y una función que la naturaleza le niega.

Contra esta Escila y esta Caribdis del pensamiento asistemático que hoy tildamos de "avance social" se pronuncia Hegel en sus Fundamentos de la filosofía del Derecho.
A propósito del primer punto escribe (subrayado mío):
"Cuando la conclusión del matrimonio como tal, la solemnidad por la que se hace constar y se expresa que la esencia de la unión es algo ético que se eleva por encima de lo contingente del sentimiento y de la inclinación particular, se considera como una formalidad exterior y un mero precepto civil, este acto se reduce a un fin edificante y a la legalización de las relaciones civiles e incluso a no ser más que un elemento positivo arbitrario de un precepto civil o eclesiástico. Éste no sólo sería indiferente para la naturaleza del matrimonio, sino que, en la medida en que a causa del precepto el sentimiento deposita un valor en este acto formal y lo considera como condición previa de la recíproca entrega total, profanaría la disposición interior del amor y contrariaría como algo extraño la intimidad de la unión. Esta opinión, que pretende ofrecer el concepto más alto de la libertad, la intimidad y la realización del amor, niega por el contrario lo ético del amor, la más elevada inhibición y retracción del mero instinto natural, que ya aparece de un modo natural en la vergüenza y, en la conciencia espiritual más determinada, se eleva a la castidad y el recato. Con este criterio se rechaza la determinación ética que hace que la conciencia salga de su naturalidad y subjetividad y se recoja en el pensamiento de lo sustancial. De este modo, en lugar de reservarse siempre la contingencia y el aribitrio de la inclinación sensible, la unión se desprende de este arbitrio y, comprometiéndose ante los penates, se entrega a lo sustancial. El momento sensible queda así rebajado a momento condicionado a lo verdadero y a lo ético de la relación y al reconocimiento de la unión como unión ética. Son el descaro y el entendimiento que lo apoya los que no pueden aprender la naturaleza especulativa de la relación sustancial, con la que concuerdan sin embargo tanto el sentimiento ético incorrupto como las legislaciones de los pueblos cristianos".
Con respecto al segundo, y con providencial acierto, nos habla de la disolución anárquica que supone redefinir la célula familiar para propiciar su alteración en forma de agrupaciones o "comunas"; elementos estos que, cuando sustituyen el presupuesto biológico-moral de cualquier sociedad, se convierten en espacios donde cabe todo excepto el amor.
Leamos (subrayado mío):
"Cuando se fundamenta el matrimonio mismo no en el derecho natural sino meramente en el instinto sexual y se lo considera como un contrato arbitrario, cuando se dan para la monogamia razones exteriores, tales como la relación física del número de hombres y mujeres, o cuando sólo se aducen sentimientos oscuros para la prohibición del matrimonio entre consanguíneos, lo que está en el fondo de estas opiniones es la representación corriente de un Estado natural, y de la naturalidad del derecho, y la falta del concepto de racionalidad y libertad".
Así, lejos de conllevar una "ampliación de derechos", ciertas quijotadas legislativas conducen a una desintegración del núcleo de los mismos para pasar a ocuparse de sus elementos superfluos. Semejantemente, una prenda que se estira para que admita cuarenta tallas más resulta inservible; y un turismo en el que circulen diez personas es un peligro público.
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La ampliación de derechos no desintegra nada, irich. Si quieres casarte por amor lo haces, si tienes otros motivos lo puedes hacer también.
Quizás te refieras al matrimonio eclesiástico, que no reconoce el divorcio salvo en caso de adulterio, que sólo admite las uniones entre personas de distinto sexo. Es un opción y sigue existiendo, pero lo que debes entender es que el matrimonio no es privativo de ninguna iglesia y que el Estado laico o aconfesional debe ofrecer la opción de casarse también a los no creyentes.
Te recuerdo también que el matrimonio por amor es algo relativamente reciente, incluso en nuestra sociedad occidental crstiana. Y la iglesia católica en caso de matrimonios pactados no ha abierto la boca durante siglos sino ha sido para dar su bendición.
Se case uno por la iglesia o en un ayuntamiento debería hacerlo siempre en libertad, consciente de sus deberes para con la otra persona y basándolo en el amor y el respeto mutuo.Comentario de diqueSí hace 2 años y 36 meses
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Vale aportar algo más: la Biblia (supongo que un estado que adscriba a la religión católica como sugiere Irichc tendrá a este libro en su horizonte) supo reconocer el adulterio como motivo de divorcio sólo cuando los cuernos los ponía la dama, pero nunca el caballero. Ciertamente, el amor y el respeto nuevo son conceptos sumamente nuevos, sobre todo para la Iglesia Católica, que de respeto por aquellos de otras religiones han solido tener poco (y ni que hablar de los que directamente no adscriben a ninguna religión) y si conoce la palabra amor, es sobre todo para usarla de estribillo (reconozco, en esto último hay algo de hipérbole, pero creo que bien vale para establecer la escasa atención que le presta el catolicismo a la validez de los matrimonios homosexuales, aun cuando, por caso, sus integrantes no hacen más que seguir cierto precepto cristiano: ¡"amaos los unos a los otros"!). Lo tragicómico de esto último es que Ratzinger, por ejemplo, condena el hecho de que dos homosexuales se amen y hagan público su amor, y con ello genera odio: podemos entender la discriminación como un odio, ¿verdad?.
P.D.: Si seguimos la idea bíblica de condenar la infidelidad de la mujer pero no del hombre, el matrimonio entre dos hombres homosexuales puede quedar fuera de todo castigo.Comentario de Fernando G. Toledo hace 2 años y 36 meses
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Sinceramente, creo que todos los que no tenéis prejuicios contra las conductas homoeróticas (el gay sí los tiene contra lo heterosexual) deberíais ser bisexuales. Porque, si el placer es bueno y moralmente legítimo cuando no implica un daño manifiesto para nadie, entonces privarse de él por mero convencionalismo e impedir que un orificio de salida lo sea también de entrada es una actitud absurda. Pues hay que descartar, ya que la buena fe se presupone, que sea la maniobra hipócrita de falsarios políticos, ¿no es cierto?
No somos naturalmente reacios al placer anal. Si nos negamos a asumir prácticas homosexuales es porque mantenemos fuertes resistencias psicológicas o morales contra ellas, aunque luego, de cara a la galería, seamos capaces de contradecirnos y racionalizarlas como si fueran buenas o indiferentes.
No me canso de decir que el homosexual es el primer reprimido: un heterosexual reprimido. Pero se ve que existen armarios sagrados y otros que hay que expugnar caiga quien caiga.Comentario de irichc hace 2 años y 36 meses
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Ya veo que aquí, en tu blog, en tu casa, pones la versión 'fina' de esa teoría delirante. Aquí no cuelgas encuestas con expresiones (cito textualmente lo que tú has escrito) puta loca... mira qué meneíto. Es lo que tiene la doble moral.
Y volviendo a que todo homosexual es un hetero reprimido, eso no deja de ser otra de tus absurdas teorías sin fundamento no ya en la ciencia sino en el sentido común. Si no tengo prejuicios con los homosexuales y lesbianas debería ser bisexual? Ser homo o hetero no es intercambiable, Daniel.Comentario de diqueSí hace 2 años y 36 meses
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Doble moral es decir dos cosas distintas, no la misma cosa de forma diferente. Los exabruptos son "pour épater" y para que piquéis con más gusto. Pero veo que de cualquier manera os quedáis sin respuestas.
Comentario de irichc hace 2 años y 36 meses











